18 feb. 2012

Alcance literario internacional de la tramontana

La reciente aparición de la última novel.la del checo Bohumil Hrabal Yo serví al rey de Inglaterra, traducida al castellano y al catalán por Monika Zgustová, me ha recordado su estancia en noviembre de 1993 y la descripción que dejó de la tramontana vivida en Cadaqués, donde fue invitado a casa de sus editores barceloneses. Tres años después Hrabal moría en Praga, al caer del quinto piso del hospital donde se hallaba internado. 
En realidad Hrabal pulsó la misma cuerda tremendista a propósito de la tramontana en que le habían precedido
otros ilustres narradores de paso, por ejemplo Vladimir Nabokov en la novela Desesperación (el autor pasó una temporada en el balneario del Voló rosellonés del 8 de febrero al 24 de abril de 1929) o Gabriel García Márquez, también desde Cadaqués, en la narración “Tramontana” editada en el libro Doce cuentos peregrinos
En este caso, Bohumil Harabal escribió en el artículo "Y toda la noche silbaba la tramontana", publicado en La Vanguardia el 25 de diciembre de 1993: "A través de la pared de cristal se veía como la tramontana se arrojaba sobre la casa y yo esperaba horrorizado que en cualquier momento se rompieran las paredes... y seguimos hablando, susurrando, me dijeron que estos ataques duran tres días y que los que tienen los nervios a flor de piel se acaban suicidando... y que eso mismo pasa en Zaragoza y también en Menorca, que allí hay más de los que se suicidaron que los que siguen vivos.., [...] Y toda la noche silbaba la tramontana y el viento helado se introducía en todos los rincones de la casa y las sábanas no estaban menos heladas, parecían sábanas para envolver a los enfermos de los pulmones en los hospitales... Y una y otra vez el viento se esforzaba por enseñarnos su poder, intentaba derribar nuestra casa y todo el pueblo...".







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