13 feb. 2012

Mikis Theodorakis reaparece entre los manifestantes

Mikis Theodorakis entre los manifestantes
Como hacía tiempo atrás frente a las masas corales que interpretaban sus cantatas, el célebre compositor Mikis Theodorakis se sumó 12 de febrero, a sus 87 años, a los miles de manifestantes congregados ante el Parlamento de Atenas para oponerse a la decisión que la cámara se disponía a votar por mayoría de aceptar el segundo plan de rescate económico del país elaborado por las instituciones financieras internacionales, que supondrá más recortes sociales. Conjuntamente con el veterano periodista y escritor Manolis Glezos, quien le acompañaba en la manifestación,
Theodorakis ya emitió en octubre de 2011 una carta abierta “En defensa de Grecia, la democracia y Europa” que dice:
“En tiempos antiguos, la condonación por Solón de las deudas que obligaban a los pobres a ser esclavos de los ricos sentó las bases para la aparición en la antigua Grecia de las ideas de democracia y ciudadanía, los fundamentos de la cultura europea y mundial. Luchando contra la clase de la riqueza, los ciudadanos de Atenas señalaron el camino para la constitución de Pericles y la filosofía política de Protágoras, quien dijo: “El hombre está muy por encima de todo el dinero”. 
Hoy los ricos están tratando de tomarse la venganza en la mentalidad humana: “Los mercados están muy por encima de todos los hombres” es el lema que nuestros líderes políticos abrazan gustosamente, aliados con el demonio dinero como nuevos Faustos.
 Un puñado de bancos internacionales, agencias de información y fondos de inversión, una concentración mundial del capital financiero sin precedente histórico, reivindican el poder en Europa y en todo el mundo y preparan la abolición de nuestros estados y nuestra democracia con el arma de la deuda para esclavizar a la población de Europa, poniendo en el lugar de las imperfectas democracias que tenemos a la dictadura del dinero y la banca, el poder del imperio totalitario de la globalización, cuyo centro político está fuera de la Europa continental, a pesar de la presencia de poderosos bancos europeos en el corazón del imperio. 
Comenzaron con Grecia, utilizada como cobaya para trasladarse a otros países de la periferia europea y poco a poco hacia el centro. La esperanza de algunos países europeos de escapar eventualmente demuestra que los líderes europeos se enfrentan a un nuevo “fascismo financiero”, no haciéndolo mejor que cuando se enfrentaron a la amenaza de Hitler en el período de entreguerras. 
No es casualidad que una gran parte de los medios de comunicación controlados por los bancos ataquen a la periferia europea, tratando a esos países como “cerdos” –pigs- y también dirigiendo su campaña mediática de desprecio sádico y racista no sólo contra los griegos, sino también contra la herencia griega y la antigua civilización griega. Esta opción muestra los objetivos profundos y ocultos de la ideología y de los valores del capital financiero, promotor de un capitalismo de destrucción. 
El intento de los medios de comunicación alemanes de humillar símbolos como la Acrópolis o la Venus de Milo, monumentos que fueron respetados incluso por los oficiales de Hitler, no es sino una expresión del profundo desprecio de los banqueros que controlan los medios de comunicación, ya no tanto contra los griegos, sino sobre todo contra las ideas de la libertad y la democracia que nacieron en este país. 
El monstruo financiero ha producido cuatro décadas de exención de impuestos para el capital, todo tipo de “liberalización del mercado”, una desregulación amplia, la abolición de todas las barreras a los flujos financieros y las especulaciones, los constantes ataques contra la Estado, la adquisición de partidos y medios de comunicación, la apropiación del excedente por un puñado de vampiros de los bancos mundiales de Wall Street. Ahora bien, este monstruo, un verdadero “Estado detrás de los Estados” parece querer dar un “golpe de Estado permanente” financiero y político, y para más de cuatro décadas. 
Frente al ataque, las fuerzas políticas de derecha y la socialdemocracia parecen comprometidas después de décadas de entreguismo al capitalismo financiero, cuyos centros más grandes están fuera de Europa. Por otro lado, los sindicatos y los movimientos sociales aún no son lo suficientemente fuertes como para bloquear el ataque de manera decisiva, como lo hicieron muchas veces en el pasado. El nuevo totalitarismo financiero busca aprovechar esta situación para imponer condiciones irreversibles en toda Europa. 
Hay una necesidad urgente de una coordinación inmediata y transfronteriza de los intelectuales, las gentes de las artes y las letras, los movimientos espontáneos, las fuerzas sociales y las personalidades que comprenden la importancia de los retos; necesitamos crear un frente de resistencia potente contra “el imperio totalitario de la mundialización” que está en marcha, antes de que sea demasiado tarde. Europa solo puede sobrevivir si presenta una respuesta unida contra los mercados, un reto mayor que el de ellos, un nuevo New Deal europeo. 
Debemos detener de inmediato el ataque contra Grecia y los otros países de la UE en la periferia. Hay que poner fin a esta política irresponsable y criminal de austeridad y privatización, que conduce directamente a una crisis peor que la de 1929. Las deudas públicas deben ser reestructuradas de forma radical en la Eurozona, especialmente a expensas de los gigantes de la banca privada. Los bancos deben volver a ser evaluados y la financiación de la economía europea debe estar bajo control social, nacional y europeo. No es posible dejar la llave financiera de Europa en manos de los bancos, como Goldman Sachs, JP Morgan, UBS, Deutsche Bank, etc Hay que prohibir los excesos financieros incontrolados, que son la columna vertebral de capitalismo financiero destructivo, y crear un verdadero desarrollo económico en lugar de ganancias especulativas. 
La arquitectura actual, basada en el Tratado de Maastricht y las reglas de la OMC, ha instalado en Europa una máquina para fabricar deuda. Necesitamos un cambio radical de todos los tratados, la sumisión del BCE al control político de la población europea, una “regla de oro” para un mínimo del nivel social, fiscal y medioambiental de Europa. Necesitamos urgentemente un cambio de paradigma, un retorno al estímulo de crecimiento a través de la demanda de nuevos programas de inversión europeos, nuevas regulaciones e impuestos, el control del capital internacional y sus flujos. Una nueva forma de proteccionismo suave y razonable en una Europa independiente sería protagonista en la lucha por un mundo multipolar, democrático, ecológico y social. 
Llamamos a las fuerzas y personas que comparten estas ideas a converger en un amplio frente de acción europea lo antes posible, para elaborar un programa de transición de Europa, para coordinar nuestra acción internacional con el fin de movilizar a las fuerzas del movimiento popular, revertir el actual balance de fuerzas y derrotar a los líderes actuales, históricamente irresponsables, a fin de salvar a nuestro pueblo y a nuestra sociedad antes de que sea demasiado tarde para Europa”.

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