9 abr. 2012

Imágenes de Argentina: los árboles de la plaza San Martín (5)

Algunas tardes paseo bajo los árboles monumentales de la plaza San Martín, la más céntrica de Buenos Aires, para oler el perfume húmedo de los ombúes, los gomeros, los palos borrachos, los jacarandaes, las tipuanas, los magnolios, las araucarias, los ceibos, es decir la traducción urbana de la fertilidad de la pampa. La cosmópolis de los doce millones de habitantes está construida exactamente sobre la pampa, es pampa con edificios encima. 
Las raíces, los troncos y las copas de estos árboles
derivan de una impetuosa subida de savia desde el interior del asfalto. Los gomeros o ficus gigantes, con hojas de reverso fulgente, se retuercen caprichosamente como una higuera. Los ombúes tienen aspecto, textura y dimensión de paquidermos. Los palos borrachos, bulbados en la base, presentan una silueta ovoidal algo hilarante. Los magnolios gigantes abren flores inauditas frente a la geometría de las araucarias o “pinos de pisos”.
Los jacarandaes culminan la floración en un exuberante azulado o lila, como un derroche de espuma vegetal. Las tipuanas son las típicas y comunes acacias, que aquí crecen a otra escala y florecen en amarillo, anaranjado o rojizo de un modo mucho más convencido. Las inflorescencias suelen alfombrar el suelo con un confetti trémulo, de una delicadeza que cuesta pisar sin la sensación de deshacer el virtuosismo de un tapiz espontáneo. 
Son árboles que han encontrado la tierra carnosa, grasa, cálida, vigorosa y húmeda que precisan para adoptar un nervio tan activo, a veces con jactancia adolescente, otras con una fuerza sobrera teñida de benignidad, de pacto con la limitación humana, con la pequeñez del nuestro metro-patrón.

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