27 may. 2012

El refugio del palacio Abatellis en Palermo

En Palermo huyo del cafarnaún del centro y me refugio en la paz uterina del palacio Abatellis, muestra eminente de gótico civil catalán que el maestre portulano Francesco Abatellis encargó el siglo XV para su mujer de origen barcelonés Eleonora Soler, la dulcissima coniuge recordada en una lápida del portal. El estilo deseado por el propietario se inspira en los mejores casas de su capital, que entonces era Barcelona, a la que debía viajar para resolver los asuntos burocráticos y para comerciar. Las naves sicilianas exportabna a la metrópoli catalana grano, azúcar, algodón, seda, coral y esclavos. Las catalanas llevaban telas y
manufacturas de cuero, armas (ballestas, corazas, dagas) y productos agrarios como miel de Tortosa, aceite de Mallorca, arroz de Valencia, pasas de Alicante, arenques de Sevilla. El palacio Abatellis fue restaurado tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial como Galería Regional Siciliana por el arquitecto Carlo Scarpa. Es uno de los museos más bellos del mundo, con la Annunziata de velo turquesa pintada por Antonello de Messina y el busto de Leonor de Aragón esculpido en alabastro por Luciano Laurana. Salvo pocas obras culminantes y el propio edificio, lo demás resulta prescindible. Por eso rezuma una sensación de comodidad, amplitud y reposo.

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