21 may. 2012

Una cualidad que le falta a Messi

La novia intermitente de siempre de Lionel Messi, Antonella Rocuzzo, con quien se conocen desde que eran chicos en Rosario, ha confirmado en su Twitter que esperan un bebé y que se instalará en Barcelona para tenerlo. Un amigo de la pareja ha declarado que al mismo momento de nacer los padres piensan hacerle socio del Newell’s, el club de la ciudad natal en que Messi jugó hasta los trece años, cuando fichó por el Barça como infantil por 57.000 € al año, un puesto de trabajo para su padre y un tratamiento médico hormonal de crecimiento de 2.000 € que ningún club argentino quería pagar. Desde la última actualización de su contrato Messi cobra 31 millones de euros al año (menos 40 % de impuestos), es decir
2,5 millones al mes, 8.000 € al día o 3.787 € por minuto. Algunos dirán que también hace ganar mucho dinero al Barça, sin duda.
Este jugador fuera de serie suma muchas cualidades, menos una importante: tener muestras de afecto hacia el país donde se pudo formar y triunfar, y donde vive desde hace doce años. Cualquier persona tiene todo el derecho a querer regresar a su país y no echar raíces en el de acogida, pero mientras viva aquí nos agradaría sentir a Messi espontáneamente comprensivo con su entorno, empático y, a poder ser, afectuoso. Cataluña y Barcelona no son tan solo un destino temporal de trabajo impuesto por las circunstancias, también son un escenario de vida en común, un vínculo recíproco, un trato en dos direcciones. Algunos dirán que eso Messi debe manifestarlo marcando goles y haciendo disfrutar al público. No, los futbolistas no son máquinas, también son personajes con vísceras, con sentimientos que reciben en gran cantidad y que pueden corresponder.

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