8 sept. 2012

La resurrección de Brujas la muerta

La editorial Vaso Roto acaba de reeditar la novela del belga Georges Rodenbach titulada Brujas la muerta, que tanto influyó en simbolistas y decadentistas, por ejemplo los autores catalanes de principios del siglo XX adictos al cliché de la "Gerona gris y negra", y que más adelante serviría de base al inquietante film de Alfred Hitchcock "La mujer que vivió dos veces". En Brujas no queda ni rastro de aquel espíritu oscuro, se ha convertido en un ejemplo de restauración de núcleos medievales. Fue una capital europea, un centro del comercio hanseático y de la irradiación cultural que esa prosperidad permitía. El humanista valenciano exiliado
Joan Lluís Vives se instaló aquí en 1512 hasta su muerte veinte años más tarde. La pujanza de la ciudad y su brillantísimo gótico civil quedaron congelados durante siglos en el estado de "bella durmiente" novelado por Rodenbach. El nuevo canal de Zeebruge y la industria del siglo XX la despertaron, sin machacar el antiguo privilegio urbano, transformado en atracción del turismo. Ahora los canales se recorren en barquito de visita y se comprueba como la somnolencia o la vitalidad de una ciudad pueden imponerse dentro del ritmo de los siglos. El Colegio de Europa imparte en Brujas prestigiosos postgrados en derecho, economía y ciencias políticas, a lo largo de múltiples instalaciones rehabilitadas del centro histórico. El principal novelista belga contemporáneo, Hugo Claus, nació en Brujas. Del legendario “malestar belga” extrajo el título de su libro más leído, La pena de Bélgica, una novela “provinciana y universal”, setecientas páginas sin dejar de reír. El eterno enfant terrible de las letras belgas encarnaba el amor crítico del llano país, del mismo modo que Jacques Brel. Una de les canciones más hermosas de Brel, “Marieke”, proclama en bilingüe francés y neerlandés:

Ay Marieke, Marieke il y a longtemps entre les tours de Bruges et Gand...

Zonder liefde warme liefde, waait de wind, de stomme wind.

Zonder liefde warme liefde, weent de zee, de grijze zee.

Zonde liefde warme liefde, lijdt het licht, het donker licht

en schuurt het zand over mijn land, mijn platte land, mijn Vlaanderlad.





Ai Marieke, Marieke, tiempo atrás entre las torres de Brujas y Gante…

Sin amor, cálido amor, sopla el viento, el estúpido viento.

Sin amor, cálido amor, bulle el mar, el gris mar.

Sin amor, cálido amor, reverbera la luz, la gris luz

y rasga la arena mi país, mi llano país, mi Flandes.

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