15 jul. 2013

En Ceret, los toros catalanistas

Ayer asistí a la corrida de toros que cierra cada 14 de julio la feria de Ceret, la pequeña (8.000 habitantes) capital de la comarca catalana del Vallespir, situada desde el año 1659 en tierras de Francia. Sin lo cual no me habría sido posible asistir a la corrida de ayer, ya que en la Cataluña peninsular han sido prohibidas por la Generalitat. Las corridas de Ceret dan comienzo con la interpretación de “Els Segadors” por la Cobla Mil.lenària, con todo el público en pie. Al final del quinto toro la cobla entona la sardana “La Santa Espina” y todo el mundo se levanta de nuevo. Ayer también interpretó “L’Estaca”, de Lluís Llach, y los asistentes se balancearon, como haciendo la ola, además de cantar el estribillo a coro. En las arenas de Ceret ondea
una sola bandera, la catalana. Ni una francesa, pese a tratarse del “14 Juillet”. La feria taurina de Ceret no tiene ni un pelo de folklórica. Es conocida por su grado de exigencia, aunque se organice con las fuerzas internas de la pequeña localidad, reunidas sin ánimo de lucro en la Asociación de Aficionados Ceretanos (ADAC). Aquí las corridas no son de clase turista, sino de clase torista.
Las pequeñas y repintadas arenas, con un aforo de 3.780 plazas repletas, se encuentran junto al giratorio de circulación en que se alza el monumento “Aux Toreadors du Monde” del escultor Manolo Hugué y también junto al Museo de Arte Moderno de Ceret, al que Picasso donó 35 piezas cerámicas de su obra relacionadas con la tauromaquia. El cartel de este año ha sido diseñado por el pintor Miquel Barceló. Han reeditado el CD de Pascal Comelade con temas musicales vinculados a la feria taurina ceretena. Se puede leer una documentadísima Histoire de la tauromachie à Ceret, de Claude Sabathié. Concurren aficionados de media Francia, media Cataluña (peninsular o bien continental) y media España. 
Asistí con un grupo de amigos entre quienes se encontraba Santi Vila i Vicente, actual conseller de Territorio y Sostenibilidad del gobierno de la Generalitat, profesor de historia y escritor figuerense, presidente local de Esquerra Republicana de 1995 a 1999, alcalde de Figueres por CiU de 2007 a 2012, cabeza de la lista CiU en las dos últimas elecciones autonómicas, ganador del premio de ensayo Joan Fuster por su libro Elogi de la memòria, militante del movimiento gay y aficionado taurino. También formaba parte del grupo Rosa Gil, la propietaria del restaurante barcelonés Casa Leopoldo. Su marido, el torero portugués José Falcón, debutó en Francia precisamente en las arenas de Ceret, el 6 de agosto de 1967, antes de hacerse matar por el toro en la Monumental barcelonesa el 14 de agosto de 1974. 
Los taurinos de Ceret, el conseller Santi Vila, la restauradora Rosa Gil y yo somos catalanes, cada uno a su manera. Nos gustan desde hace tiempo los toros que ha prohibido la Generalitat. Siempre nos quedará Perpiñán.

0 comentarios:

Publicar un comentario