13 jul. 2013

En la muerte de Elba Picó, la "Zamba para no morir"

Este artículo también se ha publicado en La Vanguardia

Barcelona ha contado durante las cuatro últimas décadas entre sus residentes a una de las más destacadas cantantes femeninas de tango argentino a ambos lados del océano, fallecida el 12 de julio en el Hospital Clínic tras un largo combate contra el cáncer. Nacida en Buenos Aires el 13 de febrero del 1942, inició allí la carrera profesional con el Quinteto Clave. En 1969 intervino en una “Antología de Canciones Folklóricas” para el Instituto Nacional de Musicología y tres años más tarde debutó en escena en El Viejo Almacén, acompañada
al piano por el maestro Carlos García. En 1973 viajó a Barcelona, donde actuó en varios escenarios y grabó con el bandoneonísta Alberto “Pajarito” García el disco “Cien años de tango” (Emi Odeón), producido por Alberto Domper.
Retornada a Buenos Aires, en 1974 Héctor Stamponi la integró en su grupo, con el que cantó hasta 1975 en el local porteño Caño 14 y grabó el disco “Romance y tango” (Music Hall). En 1976 realizó una gira por Brasil con la orquesta de Atilio Stampone y aquel mismo año se estableció definitivamente en Barcelona, donde fundaría en 1984 el grupo Tango a Tres junto a Jorge Sarraute (contrabajo) y Esteban “Rabito” Vélez (guitarra). En 1989 grabó el disco “La última curda” (GBBS) con Sarraute, Martín Fernández y Gustavo Tocker. El grupo Tango a Tres cesó en 1994 y Elba Picó siguió trabajando con distintos músicos. En 1996 se reencontró en Barcelona con el maestro Héctor Stamponi, con quien ofreció dos conciertos excepcionales en la sala Tarantos. 
En 1995 actuó en el Teatreneu con Horacio Ferrer y en 1999 volvieron a hacerlo a dúo dentro del Festival Grec, en la Plaza del Rey, escenario en que Elba Picó cantó de nuevo en 2001 con la Agrupación Nuevo Tango dirigida por Jorge Sarraute. En 2002 se presentó con el espectáculo “Tangos de puerto a puerto” en el Queen Elisabeth Hall de Londres y en 2005 en L’Auditori barcelonés con “Borges en concert”. En 2007 interpretó el tango “Discepolín” en el cortometraje cinematográfico “Extravío”, de Pep Oriol, y al año siguiente aseguró el papel protagonista de la operita “María de Buenos Aires”, de Horacio Ferrer y Astor Piazzolla, con arreglos de Jorge Sarraute. 
En cuanto a su producción discográfica reciente, en 2002 apareció su álbum "Quedémonos aquí" con la Agrupación Nuevo Tango y en 2008 “Caricias de Mimí, recuerdos de Manón”, bajo la dirección musical de Pablo Mainetti. Deja un disco póstumo de folklore argentino, cuya presentación tuvo que aplazar por su hospitalización, grabado en directo junto a Esteban “Rabito” Vélez y Pablo Cruz en la sala Jamboree barcelonesa, con Mayte Martín como invitada en el tema a dúo de voces “Zamba para no morir”.
Deja, sobre todo, una marcada trayectoria en un género que ha demostrado capacidad de relevo generacional, una música en constante evolución, una poética, una historia y el reflejo de una actitud ante la vida. Elba Picó no era tan solo una de las voces mejor dotadas de la constelación tanguera de Barcelona, sino del tango “tout court”. Hoy la oigo más que nunca interpretar a dúo con Mayte Martín en la sala Jamboree la “Zamba para no morir”, que su amiga ha entonado de nuevo hoy en la ceremonia de despedida:

“Mi razón no pide piedad, se dispone a partir.

No me gusta la muerte ritual, solo dormir, verme borrar,

una historia me recordará, vivo.

No me puede el olvido vencer, hoy como ayer siempre llegar,

en el hijo se puede volver, nuevo”.

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