7 oct. 2013

En el centenario de Vinícius de Moraes, el poeta siempre enamorado

El 19 de octubre se cumple el centenario del nacimiento de Vinícius de Moraes, el poeta brasileño que revolucionó las letras de las canciones de amor. O poetinha cambió el concepto narrativo heredado de boleros y antiguas baladas por una nueva descripción de la vida cotidiana de la clase media urbana, un lenguaje espontáneo, de oralidad coloquial, con tics que flirteaban con el humor y el absurdo. Era una prosa poética aparentemente sencilla, una nueva economía literaria, una lírica llana, sensual y murmurante, frente a la exuberancia grandilocuente de los ritmos brasileños anteriores. Escribió centenares de poemas convertidos en canciones por múltiples compositores, aunque siempre será el autor de “Eu sei que vou te amar”, "Chega de saudade" o "Garota de Ipanema", las tres con música de Jobim. “Eu sei que vou te amar, por
toda a minha vida vida eu vou te amar”… En realidad el autor de esos conocidos versos se casó o emparejó hasta ocho veces por lo menos, solo contando las parejas “estables”, siempre más jóvenes. 
Licenciado en derecho, nunca ejerció de abogado. En 1933 editó su primer poemario y en 1938 obtuvo una beca del British Council para estudiar inglés y literatura en la universidad de Oxford. En 1943 entró en el cuerpo diplomático, ocupación que le permitió vivir en Los Angeles de 1946 a 1950 y en París de 1953 a 1956, año del regreso a Rio para dedicarse a la carrera literaria y al estreno de la obra de teatro Orfeu da Conceição, que determinaría su futuro. 
Con la primera mujer Beatriz Azevedo de Mello, conocida por Tati de Moraes, tuvo los dos primeros hijos. En 1951 se divorció para emparejarse con la joven de 19 años Lila Bôscoli, con quien tuvo dos hijas más. Entre 1958 y 1965 escribió 50 canciones con Jobim, 40 con Baden Powell, 30 con Carlos Lyra, 20 con Edu Lobo, ademas de colaboraciones con Pixinguinha, Ary Barroso, Moacyr Santos, Toquinho y otros. 
En 1958 ya se había separado de Lila Bôscoli y pasó a vivir con Lúcia Proença. En 1963 protagonizó una sonada huida al destino diplomático de París con una nueva pareja, Nelita Abreu Rocha, cuando contaba 50 años y ella 30. Fue su último puesto diplomático. En 1968 sería expulsado de la carrera por la dictadura militar, bajo la acusación de alcohólico. Dejó atrás la relación con Nelita Abreu Rocha y se casó en 1969 con la periodista Christina Gurjão, con quien en 1970 tuvo la última hija. Poco después iniciaba, a los 57 años, una nueva convivencia con la actriz baiana Gesse Gessy, casándose por el rito del candomblé. 
En el balneario uruguayo del Punta del Este se enamoró de la joven argentina Martita Rodríguez Santamaría, de 23 años, con quien convivió durante dos años, cuando él ya superaba los 60. La última historia de amor fue con la productora Gilda Mattoso, cuarenta años menor. La presentaba a los amigos, en un arranque de humor negro o de lucidez, como "Aquí Gilda, mi viuda". El 9 de julio de 1980 falleció en su casa, en Rio, al lado de Gilda y de Toquinho, de un edema pulmonar. 
Uno de los grandes cronistas de la prensa brasileña, Rubem Braga, dejó uno de los retratos más ceñidos del proteico Vinícius. El periodista asistía a uno de los shows del viejo amigo y este exclamó en el escenario, en uno de sus suspiros poéticos: "Ah, la cosa más rica del mundo es comer un buen pastel junto a la mujer amada"... El cronista, en la platea, rompió el silencio para replicar en voz baja: "Está bien gagá, es mucho mejor comer a la mujer amada junto a un buen pastel"... “Eu sei que vou te amar, por toda a minha vida vida eu vou te amar”…

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