8 may. 2014

La riqueza viva y palpitante de los insultos, tacos y palabrotas

Pau Vidal acaba de publicar en la editorial Cossetania el libro titulado 100 insults imprescindibles. El subtítulo afirma que se trata de un “repertorio completo de vilipendios para todas las necesidades injuriosas”. Constituye sin duda un trabajo más necesario que nunca no solo como señal de vitalidad y regeneración de cualquier lengua, sino sobre todo para ilustrar debidamente el vocabulario de los ciudadanos indignados. El castellano dispone desde 2007 del monumental (736 páginas) Diccionario soez, elaborado por Delfín Carbonell (Ed. del Serbal) con 8.500
vocablos pimentados. También en catalán, pese a las antiguas campañas puritanas, el bagaje en la materia fue estudiado y repertoriado meticulosamente en 1999 en el magnífico Diccionari de renecs i paraulotes, escrito por Pere Verdaguer en la editorial perpiñanesa Llibres del Trabucaire. Entre otros hallazgos comentados por el autor, contiene 334 términos catalanes referidos a los genitales masculinos, 186 a los femeninos, 371 sinónimos de hacer el amor, 72 entradas que significan estar excitado sexualmente, 50 sinónimos de masturbación, 117 de prostituta, 52 "unidades léxicas" sinónimas de coito, 61 variantes de culo, 46 referidas al homosexual masculino y 7 a la femenina, 38 sinónimos de felación o "cunnilinción" y 11 sinónimos de cornudo. Me detengo aquí, por prudencia.
El hecho de haberse publicado en Perpiñán no debería restar trascendencia al Diccionari de renecs i paraulotes, dado a la imprenta por Pere Verdaguer después de toda una vida de estudio alrededor de este pariente pobre –y a la vez riquísimo-- de la lengua. La originalidad del trabajo de Verdaguer (Pere, no Jacint) se hace patente desde el subtítulo, que figura en la portada, con un rosario de sinónimos y precisiones que ilustran la ambición de la tarea. Dice ese subtítulo: "Execraciones, blasfemias, imprecaciones, maldiciones, injurias, insultos, invectivas, desprecios, censuras, vituperios, improperios, reproches, amenazas, palabrotas malsonantes y despectivas, apodos, interjecciones y expresiones relativas al sexo". 
La obra de Pere Verdaguer me despertó tanta curiosidad por el inventario como por los comentarios del autor, se trata de un diccionario para ser leído como celebración del genio de la lengua. Sin embargo, la primera observación del capítulo de conclusiones ya llevaba al autor a afirmar que se trata de una temática todavía virgen, digna de más amplias exploraciones. Ahora el nuevo libro de Pau Vidal se adentra un poco más.

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