19 may. 2014

Una campanada francesa: Napoleón aun se toma por Napoleón

El autor reconoce desde la primera página que se han escrito “decenas de miles” de libros sobre Napoleón, sin embargo el lector comprueba al llegar a la última que este es muy distinto, innovador, marcado por un coraje poco frecuente. El ex primer ministro socialista francés Lionel Jospin acaba de publicar Le mal napoléonien, un estudio destinado a derribar con argumentos detallados un mito todavía muy popular en el país de la grandeur. El título ya constituye una proclama. Además, Jospin lleva los efectos del bonapartismo hasta hoy. Se pregunta si los quince años fulgurantes del emperador sirvieron a Francia y a Europa, a lo que responde: “Si medimos la distancia entre las ambiciones proclamadas,
los medios desplegados, los sacrificios exigidos y los resultados alcanzados, la respuesta es no. No creo que Napoleón haya cambiado el curso de la historia en Europa. Al contrario, la ha bloqueado. No creo que haya sacado a los franceses del abismo. El deslumbramiento no impide ver claramente el fracaso. Lamento que este conquistador haya dejado a su país vencido, disminuido y con frecuencia detestado. Temo asimismo que haya privado a la Francia y la Europa de entonces de otro destino más fecundo”.
Escribirlo con tal claridad por parte de un ex primer ministro y antiguo candidato a la presidencia de Francia invita a la lectura de un libro basado en una nueva mirada sobre la historia moderna de Francia y Europa. No se trata de opiniones, sino de historia meticulosamente documentada para extraer conclusiones con la perspectiva de hoy. Lionel Jospin pertenece por vía familiar a la minoría protestante de su país, lo que le inclinó de entrada a remar contracorriente, aunque no creo que haya influido de manera determinante en su trayectoria política ni intelectual. 
El legado de Napoleón y más aun del bonapartismo, que Jospin alarga hasta De Gaulle y hoy mismo, había sido estudiado por las “decenas de miles” de libros a que alude, pero este se convierte en una revisión crítica del papel del cesarismo durante los últimos siglos en Europa y aporta una interpretación que los historiadores profesionales no siempre han sido capaces de perfilar. Criticar las debilidades del absolutismo borbónico derribado por la Revolución de 1789 no es difícil, pero hacer lo mismo con la propia Revolución y el papel de la Francia de entonces, ya no es tan habitual. 
“En materia de regímenes e ideologías políticas –concluye Jospin—Europa y particularmente Francia disponen de una rica y dramática experiencia histórica. Nos debe vacunar contra las ilusiones de la demagogia, la lógica del chivo expiatorio y los peligros del autoritarismo. Del mismo modo que el bonapartismo de ayer, el populismo de hoy –ese bonapartismo sin Bonaparte—no ofrece soluciones. Uno y otro reposan sobre mistificaciones. No se puede ser a la vez republicano y bonapartista”. 
La nutrida y tan a menudo caricaturizada clase intelectual francesa ya acaba de dar la campanada internacional con el libro del economista francés Thomas Piketty, titulado El capital en el siglo XXI, demostrando a través de un exhaustivo aparato estadístico que el capitalismo es de naturaleza estructuralmente desigualitaria y comporta como hecho consustancial el aumento de la desigualdad, que la riqueza procede mayoritariamente de las rentas de la herencia y no del esfuerzo del trabajo, que el mito liberal de la igualdad de oportunidades es una falacia y deslegitima el principio básico de la democracia, contra lo cual solo puede oponerse una progresividad fiscal auténtica y no tan solo teórica. Invita a “repensar urgentemente el capitalismo de forma serena y radical, construir un poder público adaptado al capitalismo globalizado de nuestro tiempo”. Ha causado enorme impacto en Estados Unidos, donde se ha convertido en el más vendido del portal Amazon (incluidas las obras de ficción) y ha sido elogiado no solo por el izquierdoso Paul Krugman, premio Nobel de Economía, en un largo articulo publicado en la New York Review of Books, sino por el jefe de los editorialistas económicos del Financial Times, Martin Wolf. 
El libro de Lionel Jospin sobre el mal napoleónico constituye otra campanada reformista francesa.

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