9 sept. 2014

Peter Brook nos visita con cierta frecuencia, hace tiempo

El legendario director de teatro Peter Brook, que el próximo mes de diciembre cumplirá 89 años, regresa el 24 y 25 de octubre a los escenarios catalanes en el Temporada Alta de Girona, el festival que goza en la presente edición de 800.000 euros de subvención de la Generalitat de Catalunya. Presenta la obra The suit (El traje), que desde 1999 gira por el mundo en versión francesa y desde 2012 en versión inglesa. Pero la celebridad de Brook y su relación con Catalunya no remonta tan solo a la histórica puesta en escena de la tragedia Carmen, que inauguró en escenario barcelonés del Mercat de les Flors el 1983, cuando aquí se abrían grandes teatros y los frecuentaban compañías
internacionales. Remonta mucho más lejos, cuando en 1949 el cargo de director del Covent Garden de Londres le llevó a encargar a Salvador Dalí la escenografía y el vestuario de la ópera de Richard Strauss Salomé, que dirigió aquel mismo año. Aunque Brook diluyó mucho los atrevidos esbozos elaborados por el pintor, el escándolo del estreno le costó el cargo al día siguiente.
Peter Brook fue invitado por Dalí a pasar unos días en la casa de Cadaqués durante la preparación del proyecto de Salomé. A raíz de aquel viaje el director teatral estableció amistad con amigos del círculo de Dalí, como el matrimonio de Alberto Puig Palau y Margarita Gabarró del aristocrático Mas Castell de Palamós, a quienes alude sin citarlos por el nombre en las memorias Hilos del tiempo, con ocasión de una estancia posterior en la playa de Tamariu, recién casado con su mujer Natasha (en la foto): “Nuestra meta era saborear juntos la alegría de la soledad absoluta, aunque un poco más allá costa arriba vivían unos amigos españoles con los que me había encariñado mucho unos años antes, cuando mi visita a Dalí. Al llegar les llamé, explicándoles cortesmente que habíamos decidido vivir una vida de ermitaños. La atractiva esposa española debió de sonreir mientras decía: ‘De todos modos, vendreis a cenar. Os llamo el miércoles por la noche’. Nuestros amigos tenían una hermosa propiedad, sus cenas siempre eran grandes acontecimientos sociales, conocían a todo el mundo de la costa e inevitablemte uno se marchaba con más invitaciones a tomar una copa y a cenar procedentes de sus invitados”. 
Aquello sucedía el año 1949 y Peter Brook ya era un director teatral en el cénit de su carrera, que no ha abandonado desde entonces.

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