24 feb. 2015

Invitado a la columna que Quim Curbet ha ennoblecido

Este artículo también se ha publicado en el blog de Quim Curbet: "Barretades"

Para celebrar los 10 años de su blog "Barretades" (Sombrerazos, Chapeau), Quim Curbet ha invitado a los amigos a escribir algo en él. Le he enviado lo siguiente: “El hecho de que Quim Curbet me pida asomarme a sus Barretades es como si un paisaje predilecto me invitara a formar parte de él, como ser admitido una noche en el camerino de la diva. Me tiemblan un poco las piernas. Quim y yo somos mañaneros, solemos colgar nuestros artículos en la red a primera hora. Acostumbro a clickar el suyo para admirar la capacidad de pincelada, de síntesis que proyecta sobre cualquier tema, del
que él sabe conseguir que no sea nunca un tema cualquiera. Muchos días me lleva a exclamar con solo conectar el ordenador: ¡Barretada!
Una cuestión perfectamente entendida desde mucho antes de la existencia de las Escuelas de Periodismo, los Talleres de Escritura, les Facultades de Ciencias de la Información y los Masters en
Comunicación Estratégica es que escribir corto resulta más laborioso que escribir largo. El formato de la columna, desde la antigüedad griega, representa la simplicidad funcional convertida en arte mayor. Quim Curbet es un veterano de la pincelada, de la columna, de la fulguración narrativa. Descollar en este formato constituye una prueba de fuego: ¡Barretada!
Alimento en casa un a pequeña despensa de artículos magistrales de procedencias variadas, que guardo para releer e impregnarme con la intención de que me contagien alguna mota de su genialidad. Acabo de reabrir esa carpeta para ver qué conserva de Quim Curbet. He hallado en su interior media docena de Barretades antológicas que en su momento imprimí y archivé.
La del 3 de abril de 2013, titulada “El amor”, sintetiza en cuatro párrafos contados largos siglos de sentimientos y conocimientos. Resulta imposible resumirla, cada frase es un tratado que requiere releerlo con periodicidad. La última frase proclama: “Más allá de amores que comienzan, amores que terminan y amores que prosiguen entre sueños y llantos, está aquel amor –como decía Albert Camus—que lleva a reencontrarnos con nosotros mismos”. ¡Barretada! 
La del 12 de julio de 2013 se titulaba “La patria”. También sería imposible resumir aquí su mérito, pese a que condensa en otros cuatro párrafos contados los remillones de páginas que se han escrito sobre la cuestión: “La patria son las escarolas y los melocotones maduros del mercado, el pan caliente de la panadería, el vino a granel de la bodega y el café humeante a primera hora de la mañana que te hace abrir los ojos a la vida”. ¡Barretada! 
Pero Quim Curbet no se limita a las Barretades. También es poeta, editor, fotógrafo y otras cosas que con toda probabilidad ignoro. Además, es una persona amable, disponible y comprensiva. Esto es lo que le admiro más, en sustancia, para no extenderme ni rebasar el formato de columna que él ha ennoblecido”.

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