8 abr. 2015

Una cosa que me gusta, al menos una, de María Dolores de Cospedal

Este artículo también se ha publicado en Eldiario.es, sección Catalunya Plural

Casi todo lo que veo que hace, dice o insinúa María Dolores de Cospedal, presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha y secretaria general del Partido Popular, me causa una aprensión inconmovible y sin tara, salvo su iniciativa de reducir de 49 a 33 los diputados de las Cortes o asamblea parlamentaria de aquella comunidad autónoma a partir de las próximas e inminentes elecciones del 24 de mayo, suprimir el sueldo fijo de sus señorías y pasar a retribuirlos por dietas de asistencia. Para que luego digan que
la regeneración democrática del PP es pura entelequia...
María Dolores de Cospedal arrebató en las últimas elecciones de 2011 la mayoría al PSOE en Castilla-La Mancha por la mínima (25 escaños frente a 24 obtenidos por los socialistas). Ha utilizado esta ajustada ventaja para gobernar, incluso para reformar la cámara de una comunidad autónoma que en realidad forma parte de la región metropolitana del Gran Madrid.
No todos ven su reforma parlamentaria, ya validada por el Tribunal Constitucional, como una medida de ahorro. También la interpretan como maniobra para fortalecer a los partidos dominantes y contrapesar la aparición de nuevas fuerzas políticas mediante la proporcionalidad aumentada de votos que requerirá cada escaño. 
Sea como fuere, un parlamento que decide reducir sus efectivos no es algo que se vea cada día. La Asamblea de la Comunidad de Madrid tiene 129 diputados, el Parlamento de Andalucía 109 (se trata de la comunidad autónoma más poblada), el Parlamento de Euskadi 75, igual que el de Galicia. El Parlament de Cataluña resulta ser el más holgado de todos los autonómicos, con 135 diputados, a los que prestan servicio cerca de 200 empleados directos de la cámara, según la Relación de Puestos de Trabajo que aparece en su web. 
No tengo ninguna duda sobre las segundas y terceras intenciones de la reforma parlamentaria de María de Dolores de Cospedal, pero no deja de ser una iniciativa decidida. Al menos me gusta algo de su política. Todavía me gustaría más que le saliese el tiro por la culata y que su reforma no sirviese para eternizar la trayectoria del bipartidismo y las mayorías absolutas, seriamente amenazadas en las encuestas electorales.

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