8 jun. 2015

El monolito barcelonés a Carlos Gardel se encuentra en estado lamentable

El 24 de junio se cumple el 80 aniversario de la muerte de Carlos Gardel en un accidente de aviación en Medellín. Es posible que el actual nro. 2 del equipo de la alcaldesa Ada Colau, Gerardo Pisarello, originario de la ciudad argentina de Tucumán, se criara allí durante la infancia oyendo como música de fondo en la radio y los tocadiscos a la voz que “cada día canta mejor”. Tal vez podría ser motivo para que el nuevo Ayuntamiento barcelonés decida dignificar el pequeño monumento que dedicó al cantante el año 1985, a raíz del cincuentenario de su muerte, inaugurado por el alcalde Pasqual Maragall en los jardines de la confluencia de la calle Buenos Aires con la avenida de Sarriá. El monolito se encuentra en el estado que muestra la fotografía. El mejor monumento a Gardel se halla sin duda en las tiendas de discos donde se siguen vendiendo sus grabaciones y también en las versiones de los jóvenes
intérpretes de hoy, seducidos igual que sus predecesores por la calidad de aquel pionero.
La capacidad de salto generacional demostrada por el tango desde hace un siglo le debe una parte importante al legado de Gardel. La muerte prematura significó su entrada en la leyenda. La "beatificación" post-mortem asentó la creencia de que "Gardel cada día canta mejor", sin embargo el mito no habría resistido los embates del tiempo si quienes renovaron a continuación el género del tango no hubiesen admirado la aportación del cantante fundacional. 
Gardel no fue solamente un autor de populares melodías, un crooner o un galán cinematográfico, también fue el iniciador de una nueva manera de entender la carrera artística, desde el lejano sur del mundo hasta los centros de difusión europeos y norteamericanos. El legado gardeliano se ha basado en la extraordinaria calidad interpretativa, pero también en el empuje demostrado por seducir a públicos hasta entonces inexplorados y abrir mercados nuevos. 
El tango era por nacimiento un género cosmopolita. Hijo de los bajos fondos portuarios de Buenos Aires y Montevideo, por una caprichosa pirueta de la historia triunfó en París. Eso permitió una primeriza difusión de la moda parisina canalla del tango al conjunto de la Europa de la Belle Époque, incluida Barcelona, conocida como "tercera patria de tango" (tres Buenos Aires/Montevideo y París). 
Carlos Gardel fue el primero en entender la fuerza de las modas musicales. Triunfó en el corto período de diez años que duró su carrera internacional, entre el debut europeo como cantante solista de tangos en el Teatro Goya barcelonés el 10 de noviembre de 1925 y la catástrofe de Medellín. 
Primero instaló su base de proyección internacional en Barcelona, a donde viajó en cinco ocasiones a partir de 1925. En la capital catalana grabó por primera vez discos con el moderno sistema eléctrico y estableció numerosas amistades, antes de triunfar en la segunda etapa cinematográfica de París entre 1928 y 1932, y en Nueva York durante los tres últimos años de vida. 
Barcelona fue una de las primeras ciudades donde se erigió un monumento a su memoria, antes que en Buenos Aires, ni que se trate de un modesto monolito. Su estado de conservación clama al cielo.

1 comentarios:

  1. Argentinos en Barcelonamartes, 15 marzo, 2016

    Que educados los de Ciu, no? Esperamos que no vuelvan por el Ayuntamiento de Barcelona en muuucho tiempo.

    ResponderEliminar