17 jun. 2015

La ligera diferencia entre títulos nobiliarios y títulos de nobleza

Unos 400 representantes de las 2.700 personas que en el conjunto de España ostentan un título nobiliario --que no siempre es lo mismo que un título de nobleza—fueron recibidas ayer martes en el palacio del Pardo por el rey y la reina en ejercicio. El diario La Vanguardia se hizo eco de inmediato, con la foto de su propietario en el momento del besamanos. El actual conde de Godó (título concedido en 1916 por Alfonso XIII) es el primero de su linaje con aumento de categoría. En 2008 recibió, además, el rango de Grande de España reservado a los duques y algunos nobles más por concesión directa (en 2005 el rey ya concedió la grandeza de España al conde de Casa Dávalos, el profesor Martí de Riquer, uno de sus preceptores
durante la adolescencia).
El actual monarca, tras su primer año de mandato, aun no ha concedido ningún título nobiliario. En cambio ha suprimido uno, el de su hermana Cristina, duquesa de Palma, imputada en un caso judicial de delito fiscal. 
Detrás de la primera categoría de los cuatro grandes ducados subsistentes (Medina Sidonia, Medinaceli, Alba y Osuna) se alinean los 2.700 títulos nobiliarios actualmente vigentes, es decir renovados a petición de los herederos del anterior titular. Unos 550 tienen relación con Cataluña, por el nombre que llevan o el lugar de residencia de los interesados. 
Juan Carlos de Borbón concedió durante el anterior reinado una cincuentena de títulos nobiliarios. A Cataluña le correspondieron seis nuevos marquesados: de Dalí y de Púbol (1983), de Tarradellas (1988), de Samaranch (1991), de Pedroso de Lara (1994), de Oró (2003) y de Tápies (2010). También concedió en 2010 la baronía de Perpiñán a Roser Rahola, viuda del historiador Jaume Vicens Vives. 
Los últimos títulos nobiliarios instituidos por Juan Carlos en 2011 fueron el marquesado de Vargas Llosa, el marquesado de Del Bosque (al entrenador de la selección española de fútbol), el marquesado de Ibias (a Aurelio Menéndez, abogado y ex ministro) y el marquesado de Villar Mir (empresario de la construcción y ex ministro). 
Junto a los títulos de nueva creación, la mayoría corresponden a la herencia de los descendientes, quienes deben solicitar personalmente la renovación al ministerio de Justicia, a veces con polémica familiar. Desde 2008 el Tribunal Supremo aplica la Ley de Igualdad en la sucesión de títulos nobiliarios, de modo que ahora pueden acceder a ellos las primogénitas femeninas que lo pidan. 
Esta nueva disposición permitió que la diseñadora de moda Agatha Ruiz de la Prada y de Sentmenat, nacida en Madrid en 1960, accediese como primogénita al título de marquesa de Castelldosrius con grandeza de España y baronesa de Santa Pau, ostentados hasta entonces por su tío Santiago de Sentmenat y de Urruela, hermano menor (sin descendencia) de la madre de la diseñadora. 
Surgen de vez en cuando nobles hereditarios de perfil atípico, como el actual conde “de izquierdas” Francisco de Sert Welsh, conde de Sert, el actual barón de Maldá y cantante de cabaret Alfonso de Vilallonga Serra o la actual condesa de Ampurias, la joven de 29 años Sol María de la Blanca de Medina Orleans-Bragança. 
Al lado de los viejos derechos de sangre adquiridos por herencia entre estas genealogías, los ciudadanos de a pie encontramos con mayor frecuencia la nobleza en otras personas sin título oficial, que no son necesariamente recibidas en los besamanos de palacio. A eso me refería cuando al comienzo hacía la diferencia entre títulos nobiliarios y títulos de nobleza.

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