7 ago. 2015

Habermas: “La reacción fría y abrupta del gobierno alemán ha sido indigna”

La posición alcanzada de principal filósofo alemán vivo permite a Jürgen Habermas no conceder entrevistas, aunque defender la posición le obliga a hacer algunas excepciones cuando la actualidad apremia. La dura postura del gobierno alemán de Ángela Merkel en la última negociación (o falta de negociación) con Grecia ha llevado a Habermas a dejarse entrevistar en el diario inglès The Guardian y quince días más tarde en el último número del semanario francés Le Nouvel Observateur, ni que sea con respuestas reflexionadas a través del correo electrónico. Tan reflexionadas que no ofrecen novedades en su postura. Califica la actuación de Ángela Merkel frente a Grecia de “brusca y teutónica”, y añade: “La reacción fría y abrupta del gobierno alemán ha sido indigna”. En su libro del 2012 Zur Verfassung Europas (Sobre la Constitución de Europa) ya sostenía que la esencia misma de la democracia se ha visto alterada por la presión de los mercados, dentro de un tácito golpe de Estado tecnocrático que ha conducido a lo que califica de post-democracia, vista como una quiebra de la política. Propone como alternativa desde entonces la democratización de la Unió Europea: “Los
Estados no tienen derechos, los derechos pertenecen a los ciudadanos. En el centro de la escena europea se encuentran los ciudadanos, no los Estados. Sin embargo la política, tal como se practica hoy, ha degradado a los ciudadanos al papel de espectadores”. 
Pocos meses antes el ex canciller social-demócrata alemán Helmut Schmidt había subido, a los 92 años y en silla de ruedas, a la tribuna del congreso del SPD celebrado en Berlín en diciembre de 2011, para acusar al gobierno de Ángela Merkel de romper el equilibrio ideado por los fundadores de la Unión Europea con el fin de evitar la enfermedad crónica del nacionalismo expansionista alemán. “Los alemanes debemos rechazar el egoísmo nacional”, clamó Schmidt. Acto seguido suscribió la afirmación de Jürgen Habermas: “Por primera vez desde la fundación de la Unión Europea, la democracia peligra”. 
En las dos últimas entrevistas, estratégicamente concedidas, Habermas argumenta la propuesta de ampliar y replantear el poder coordinado de la Unión Europea. L’Obs barre para casa y le pregunta: “En Francia muchos piensan, como el filósofo Etienne Balibar, que si Alemania ejerce hoy su dominio sobre Europa es ante todo para responder a un doble objectivo político: romper a la izquierda provocando la caída de Syriza y obligar a Francia a una mayor disciplina presupuestaria y a reformas estructurales”. Jürgen Habermas contesta con una bendición papal: “Estoy de acuerdo con Etienne Balibar”. 
Por otro lado, la acreditada revista francesa de pensamiento Esprit dedica su número de Julio/Agosto a “Habermas, el último filósofo”, con un amplio sumario de artículos sobre el personaje. Él mismo escribe sobre la infancia marcada por la dificultad de comunicación debida a la articulación verbal derivada de su labio leporino. Recuerda asimismo el artículo que publicó en 1953 para desmarcarse de los conceptos de su maestro, Martin Heidegger, que le parecían expresar “el espíritu del fascismo”, y sobre los litigios intelectuales mantenidos con pensadores franceses como Foucault y Derrida, que ahora extraña. “Tras la muerte también de Bourdieu, me siento solo en París, no sé con quién compartir un almuerzo”. 
L’Obs lo recuadra, naturalmente.

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