26 sept. 2015

Las pensiones vitalicias de los altos cargos me dejan viendo visiones

El juez que investiga por corrupción, blanqueo de capitales y delitos fiscales al ex vicepresidente del gobierno español y presidente de la rescatada Bankia, Rodrigo Rato, ha decretado esta semana la medida preventiva de embargar la pensión vitalicia del encausado como ex presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI). El hecho ha permitido saber que esa pensión vitalicia asciende a 80.000 dólares anuales (71.192 €, unos 6.000 € mensuales), al margen de la larga lista de propiedades y rentas del personaje. La pensión de jubilación media en España se sitúa en estos momentos en 1.069,48 € mensuales para los hombres y 660,64 € para las mujeres, en función de los importes cotizados. La media encubre fuertes
desequilibrios entre los perceptores de la pensión máxima de 2.550 € y la mínima de 150 a 550 €.
Un 77 % de los pensionistas de España no alcanzan la condición de mileurista. Son los inframileuristas. La revisión anual congelada en un 0,25 % significa una pérdida de 140 € al año de poder adquisitivo. Algunos estudios aseguran que uno de cada cuatro hogares del país vive exclusivamente de la pensión de jubilación. Ninguna pensión pública llega ni de lejos a los 6.000 € mensuales de la de Rato, derivada de uno solo de sus variados cargos. 
La cifra ahora publicada me ha dejado viendo visiones y me ha recordado otro caso que pude conocer con la misma sorpresa. El año 2012 pasé algunas tardes en el despacho de Bruselas del vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, para ayudarle a escribir un libro de encargo editorial. Antes de emprender cada tarde de labor, Almunia solía llevarme a comer a un restaurante de los alrededores. Con su cordialidad habitual, me precisaba que me invitaba de su bolsillo, dado que los responsables europeos tienen un buen sueldo y, a cambio de eso, no pueden imputar ningún gasto personal a la institución. 
Con educación igualmente habitual, nunca me atreví a preguntarle qué entendía por un buen sueldo. Me quedé con el interrogante, hasta que poco después leí en los diarios que el destituido comisario europeo de Sanidad, John Dalli, cobraría durante tres años una “compensación” de 9.000 € mensuales, equivalente al 45 % del sueldo percibido de 20.000 € mensuales, así como una pensión vitalicia de 2.300 € mensuales por los dos años y medio trabajados en aquel cargo. Entonces me hice la idea de qué se ha entendido hasta ahora por un buen sueldo público, con su correspondiente pensión vitalicia.

1 comentarios:

  1. Los sueldos escandalosos de los políticos son una forma más de expolio. Luego vienen los recortes y las desigualdades
    Saludos
    Francesc Cornadó

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