2 mar. 2016

Velocidad de la tramontana y ley de la relatividad, sobre todo en Portbou

Esta raquítica instalación de la foto, contemplada sobre el terreno, puede parecer irrisoria, triste, modestísima y sin ningún atractivo. Sin embargo, para mi es como un altar de la patria, el templo de un oráculo, un santuario civil, un punto de referencia nacional. He peregrinado hasta ahí con el máximo interés, acompañado por los mejores especialistas. Si no me incliné devotamente ante ella se debe a que su función es exactamente la contraria: alzarse bien enhiesto y ensanchar el pecho. Este anemómetro, levantado a diez metros del suelo y 196 metros de altitud, es el que registra y envía des de un cerro de Portbou los datos sobre las tramontanas más fuertes del país, las ventoleras más poderosas de toda la Península Ibérica. El lunes de esta semana registró de nuevo una tramontana récord de 159 km/h y ayer martes 145 km/h, aunque en el llano del núcleo urbano del municipio la velocidad del viento legendario sea inferior. La estación meteorológica automática de Portbou, integrada en la red del Servicio Meteorológico de
Catalunya, se encuentra situada desde 1998 en la cresta litoral matemáticamente fronteriza.
A raíz del episodio de viento del 24 de enero de 2009, registró oficialmente una racha máxima de tramontana de 200,2 km/h. En cambio, también estableció aquel mismo día que la velocidad media de la tramontana a lo largo de 30 minutos solo fue de 99,7 km/h, mientras que en la estación de la Salòria (Pallars Sobirà, a 2.455 metros de altitud) el mismo registro fue de 117,7 km/h (161,6 km/h su racha máxima). 
El protagonismo álgido de la estación meteorológica automática de Portbou en lo referente a la tramontana presenta una particularidad muy reveladora sobre la distancia existente entre la técnica oficial y la realidad vivida sobre el terreno: nadie sabe nombrar con exactitud dónde está situada la instalación, cómo se llama el punto donde se encuentra. Los documentos oficiales la sitúan en la Punta del Ocell, pero este topónimo designa tan solo la punta litoral, junto al mar, no la cumbre del cerro donde se halla en realidad. Tampoco puede llamarse Puig Cervera, como pretende la documentación oficial sobre el vértice geodésico fronterizo situado a pocos metros, dado que ese topónimo designa el cabo litoral siguiente. 
Acompañado por dos especialistas de la talla de Arnald Plujà, autor de múltiples obras sobre la toponimia del Cap de Creus, y del biólogo figuerense Josep M. Dacosta, coautor de un libro sobre la tramontana y conocedor palmo a palmo del territorio de este viento, solo pudimos establecer que la estación meteorológica automática de Portbou se encuentra a medio camino entre el Coll dels Belitres y el Puig de las Freses, a segundo termino de la Punta del Ocell, en la línea de cresta fronteriza de partición de aguas. 
Desmentimos por lo tanto la atribución oficial a la Punta del Ocell, pero no pudimos consensuar ni resolver el interrogante toponímico que nos condujo a los tres hasta ahí. Verdaderamente, somos un país a medio hacer... Resulta impensable que el Met Office (la Oficina Meteorológica británica) o que Méteo France no sepan nombrar con exactitud el punto del territorio donde levantan sus instalaciones.

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