22 jun. 2016

El mar de los poetas, el mar de Josep Martí Clarà, el “Bepes”

El poeta local de Stratford-upon-Avon fue William Shakespeare, el de Palafrugell Josep Martí Clarà, el Bepes. Es autor de una producción en verso y prosa muy extensa, poco valorada o completamente ignorada más allá de los límites municipales, pese a contener páginas llenas de acierto y frases afortunadas que a mi me han quedado en la memoria. Pongo un ejemplo: "El mar es canción de mil canciones que nadie puede cantar". Este verso del Bepes, musicado por Ricard Viladesau y cantado por Josep Bastons, cobra en el Port Bo de Calella de Palafrugell una predilección muy franca, más aun fuera del pico de la temporada veraniega. Sí, ya lo sé, recuerda de algún modo el de Saint-John Perse en el poema “Amers”: “Et c'est un
chant de mer/ comme il ne fut jamais chanté,/ et c'est la mer en nous qui le chantera”.
Dudo mucho que el Bepes plagiase a Saint-John Perse. En cualquier caso, el plagio es el hilo conductor de la cultura de todos los tiempos. Saber copiar de un buen modelo representa un acierto. En cambio el anhelo de originalidad o de consagración pública resulta inútil la mayoria de las veces. “El mar es canción de mil canciones que nadie puede cantar”, está bien dicho. 
La literatura y las artes en general han utilizado el mar como decorado --ya sea en estado bucólico o bien furioso-- mediante recursos más o menos diestros que intentan aferrarlo, enmarcarlo, entenderlo. Yo simplemente lo miro, me siento pagado con poder mirarlo de tu a tu, cada día. No le pido más que este punto de presencia fiel. Cada uno tiene su mar, claro está.
Muchas veces lo han antologado, yo mismo guardo en una carpeta apuntes, recortes, referencias. En realidad la carpeta no contiene mi mar, el de ayer por la tarde, porque aquel no quiere servir de página ni verse formateado en palabras. El mar es en los libros un escenario de aventuras, una evocación omnivalente o un objeto de contemplación, sin embargo el mar escrito suena muchas veces como un desagüe doméstico. 
Homero abrió el camino secular de los epítetos dedicados al mar: resonante, incansable, color de vino... Desde las aventuras homéricas de los argonautas, el chorro no ha cesado. En Catalunya se ha dicho que el género marinero no ha tenido fortuna. Josep Pla afirma en Notes del capvesprol: "Los poetas que en este país han escrito sobre el mar son escasísimos". Me parece una afirmación precipitada. 
Las Crónicas catalanas medievales, especialmente la de Ramón Muntaner, constituyen fabulosos libros de aventuras marineras. Ramón Llull deseaba "morir en piélago de amor". Ausiás March creía que "veles e vents han mos desigs complir, faent camins dubtosos en la mar". La escuela mallorquina dejó fragmentos de primer orden, como “El pino de Formentor”, de Miquel Costa i Llobera, o “Miramar”, de Joan Alcover:

Sempre visquí vora del mar,
mes fins avui no el coneixia;
sobtadament, a Miramar,
m'ha revelat sa fesomia.
Sembla somriure i alenar,
com una verge qui somnia;
de món a món sembla passar,
com una immensa correntia.
 

La marenda rosellonesa ofrece algunos versos de Josep Sebastià Pons (“L'alè de la mar”, “El vent salobre”). La Atlántida verdagueriana, las "Vistas al mar" maragallianas, el puerto urbano de Salvat Papasseit, el eco helénico de Carles Riba, el Port de la Selva de Josep M. de Sagarra, J.V. Foix y Tomàs Garcés; el Cadaqués de Gabriel Ferrater y Rosa Leveroni, la Sinera de Espriu... 
A veces la literatura ha tenido la pretensión de definir el mar con una frase, con una sentencia. Tal vez no era la intención de los autores, los exégetas han sacado la frase de contexto y le han cargado el énfasis. Algunas han gozado de gran predicamento: "El mar, sonrisa inumerable" (Esquilo), "La mer, la mer toujours recommencée" (Valéry); "El mar, la gran desnudez" (Eugenio d'Ors)... Los colegiales franceses saben de memoria los versos de Baudelaire:

Homme libre, toujours tu cheriras la mer.
La mer est ton miroir,
tu contemples ton âme
dans le deroulement infini de sa lame.


A estas definiciones imposibles yo le añadiría con todo merecimiento la del Bepes: "El mar es canción de mil canciones que nadie puede cantar".

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada