31 jul. 2016

La poesía de Omar Khayyam exige un grado afinado de embriaguez

Con el dedo deslizándose lentamente sobre el ratón del ordenador, ayer paseé por la página Facebook del viticultor ampurdanés Apoikia-Vinyes de Mahalta. Me sorprendió comprobar que a lo largo de los últimos años ha tejido una auténtica antología de citas literarias sobre el vino, desde los clásicos grecolatinos hasta Pink Floyd y Franco Battiato. Encontré reproducido, en una entrada suya de febrero de 2014, un fragmento de Omar Khayyam, el poeta, filósofo, astrónomo y matemático del imperio persa que ha llegado hasta nosotros, diez siglos después, por el carácter desvergonzado de las magníficas Robayat o Cuartetas a favor del vino y, si es preciso, de la embriaguez. T.S. Eliot, Ezra Pound, Marguerite Yourcenar y otros autores actuales han glosado la obra de Khayyam. La cuarteta de este autor recogida en la página Facebook de Vinyes de Mahalta dice:
Fins els savis més pregons que per llur ciència
han pouat al pou de la veritat, no arribaran mai al fons.
Mes tots han estat prou febles per no dir-ho a llurs deixebles

i han xerrat dintre les aules,
 donant com a veritats faules.


La traducción procede de la primera versión indirecta que realizó en 1907 Ramon Vives Pastor a partir de la traducción inglesa de Edward Fitzgerald y la francesa de Jean-Baptiste Nicolas, posteriormente reeditada en la editorial Llibres del Mall en 1985. En 2010 la pequeña editorial Adesiara publicó una traducción directa del persa al catalán actual de les Cuartetas por parte de Àlex Queraltó Bartrés y, simultáneamente, Quaderns Crema otra edición bilingüe persa-catalán de las Robayat con traducción, presentación y notas de Ramon Gaja Cuní.
Por vía de paradoja, yo amo a Omar Khayyam a través del folklore argentino, dentro del cual el compositor contemporáneo Jorge Marziali ha escrito la cueca “La de Kayam”, con música de Juan Falú. La he escuchado en vivo en muchos de los “asados con guitarreada” en que he participado, el último ayer mismo sábado. La cueca es un género musical y un baile de celebración, de fiesta. Las grabaciones disponibles de "La de Kayam" en Spotify y YouTube no le hacen justicia, tal vez porque nunca habrá mejor versión que la de una sobremesa bien servida y afinadamente embriagada. 
La contradicción me preocupa relativamente, para mi “La de Kayam” siempre será la cueca de las sobremesas afortunadas: 

Cuando yo vine a este mundo Dios ya sabía
que me iba a gustar el vino como la vida, como la vida.
Cómo puede ser pecado andar tomando
si el vino me arrima amores, siempre escanciando...

Me preocupa un poco más que, en Catalunya, Jaume Arnella haya puesto música a las Cuartetas de Omar Khayyam (su tema Rubaiat, en la traducción de Ramon Vives, en el disco de 1999 “Les cançons del Pont de les Formigues”), dentro de lo que podríamos llamar folklore catalán actual. Se puede escuchar en YouTube. La música de melopea arábiga adoptada por Jaume Arnella no me llega como lo hace el ritmo de cueca utilizado por Juan Falú. Debe ser porque esa no lo he escuchado nunca en su ambiente, en una sobremesa feliz.

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