9 sept. 2016

Peter Brook nos visita con frecuencia desde el olimpo teatral

El legendario director de teatro Peter Brook, que el próximo mes de diciembre cumple 91 años, regresa por novena vez al festival Temporada Alta, el 25 y 26 de noviembre en el Teatro Municipal de Girona, con una versión de bolsillo del Mahabharata que ha titulado Battlefield (Campo de batalla). La celebridad de Brook y su relación con Catalunya no remonta tan solo a la histórica puesta en escena de la tragedia “Carmen”, que estrenó el escenario barcelonés del Mercat de les Flors en 1983, cuando aquí se abrían nuevos teatros y los frecuentaban compañías internacionales. Remonta mucho más allá. En 1949 era director del Covent Garden de Londres y encargó a Salvador Dalí la
escenografía y el vestuario de la ópera de Richard Strauss Salomé, que dirigió aquel mismo año. Aunque Brook diluyó mucho los atrevidos esbozos elaborados por el pintor, el escándalo del estreno le costó el cargo al día siguiente.
Durante los preparativos de Salomé, Peter Brook fue invitado per Dalí a pasar unos días en la casa de Cadaqués. A raíz de aquel viaje el director teatral estableció amistad con miembros del círculo del pintor, como el matrimonio de Alberto Puig Palau y Margarita Gabarró del aristocrático Mas Castell de Palamós, dentro de la finca del Mas Juny, a quienes alude en las memorias Hilos del tiempo sin citarlos por el nombre, con ocasión de una estancia posterior en la playa de Tamariu, recién casado con la actriz Natasha Parry (en la foto): “Nuestra meta era saborear juntos la alegría de la soledad absoluta, aunque un poco más allá, costa arriba, vivían unos amigos españoles con los que me había encariñado mucho unos años antes, cuando mi visita a Dalí. Al llegar les llamé, explicándoles cortesmente que habíamos decidido vivir una vida de ermitaños. La atractiva esposa española debió de sonreír mientras decía: ‘De todos modos, vendréis a cenar. Os llamo el miércoles por la noche’. Nuestros amigos tenían una hermosa propiedad, sus cenas siempre eran grandes acontecimientos sociales, conocían a todo el mundo de la costa e inevitablemente uno se marchaba con más invitaciones a tomar una copa y a cenar procedentes de sus invitados”. 
Aquello sucedía en 1949 y Peter Brook ya era un director teatral en el cenit de su carrera. Sesenta y cinco años después, ahí sigue.



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