17 oct. 2016

Milagro y misterio de la playa de Paulilles, todo el año

A la playa desnuda más bella del país le cayó encima la revolución industrial como una bomba literal, a raíz de la instalación en 1871 de una fábrica de dinamita. Se encuentra administrativamente en Francia y, una vez cerrada la factoría en 1984, el lugar fue comprado por la administración y convertido en equipamiento público y parque a la orilla del mar. La bahía desnuda de Paulilles es un milagro situado entre Banyuls y Port-Vendres, resguardada del viento norte por la mole del cabo Bear y festoneada por las viñas verdes que tocan al mar, nutridas en la solana por el sistema nervioso de los arroyos que bajan de la montaña inmediata, dentro de un paisaje táctil ordenado y detallista. De vez en cuando llevo a mis amigos de confianza, porque la felicidad consiste en compartir. La última vez el sirimiri de las olas baldeaba el gris apócrifo del cielo y nos lo miramos
como una serpiente fascinada ante un pajarito. Paulilles es un milagro.
La bahía natural, naturalísima, consta de tres playas: la de Bernardí, la del Mig y la del Forat. Todavía se contempla el muro achaparrado de hormigón construido por el ocupante militar alemán de la Segunda Guerra Mundial contra un eventual desembarco aliado. Posteriormente, ha servido per detener a más de un temporal e impedir que el terreno se vea descalzado.
En la playa de Bernardí, la más frecuentada por los bañistas en verano, opera el restaurante O Sole Mio. La sobremesa en su terraza ofrece uno de los observatorios vitales más propicios de la condición de ciudadanos mediterráneos, en el sentido más alto y a la vez más sencillo del gentilicio. 
La playa del Mig corresponde al recinto de le antigua fábrica de dinamita, hoy abierta a la visita pública con una serie de instalaciones pulcramente restauradas, tanto las interiores como las externas de toda la finca. El estacionamiento para 300 coches a la entrada engloba a un viejo almez gigantesco, de una elegancia lírica que vale la emoción por sí solo. 
Encarada al cabo Bear, la vecina playa del Forat suma una docena de casitas de veraneo de planta y piso, construidas tiempo atrás en la franja marítimo-terrestre. De ahí arranca el camino de ronda que lleva en 40 minutos (2,3 km) hasta la playa de los Elmes en Banyuls. El otro camino de ronda, en el extremo de levante, sale de la playa de Bernardí y conduce hasta el cabo Bear, en Port-Vendres. 
Junto a la primera playa, entre las viñas y las mata ufana de eucaliptus, palmeras y pinos centenarios, dos fincas se consagran al sacramento del vino: el Clos de Paulilles (con restaurante de ferme-auberge en verano) y la masía de piedra con tejas romanas y postigos pintados de azulete del Domaine de Valcros (con algunas habitaciones de bed&breakfast regentadas por los propietarios familiares, Lluís Nivet Pams y Véronique Martínez). 
La sensación intrauterina que experimenté al bañarme en esta playa por primera vez, la reencuentro ahora enriquecida por los mil matices que he ido descubriéndole.

1 comentarios:

  1. I val molt la pena fer un tast (sobretot) dels blancs de garnatxa blanca i grisa de Clos de Paulilles i també dels muscats de Cazes de Rivesaltes. Cazes va comprar el celler de Clos de Paulilles.
    Magnífic, com sempre, Xavier.

    Ramon.

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