18 nov. 2016

El brindis del presidente Obama al luminoso sol de Grecia

En su gira internacional de despedida, el presidente Barack Obama visitó Atenas esta semana y acto seguido Berlín, donde se ha encontrado con los primeros ministros de Francia, Gran Bretaña, Italia y España, además de la canciller Merkel. La visita oficial a Atenas no tiene demasiada explicación (hacía 17 años que ningún presidente de Estados Unidos visitaba la castigada Grecia), si no es la de permitirse el lujo simbólico de dar una inútil lección magistral sobre democracia en el país que la inventó, una vez liberado de la responsabilidad de gobernarla en el futuro. También visitó el flamante Museo de la Acrópolis. A
continuación se sacó la corbata, cambió la americana oscura por una cazadora y subió al Partenón, que solo puede recorrerse a pie, cerrado al público para facilitarle la visita.
”Aquí, donde nació la democracia, afirmamos una vez más los derechos, los ideales y las instituciones sobre los que perdura nuestro modo de vida. La globalización exige una corrección de rumbo y la desigualdad constituye actualmente uno de los desafíos mas importantes para nuestras democracias”, declaró Obama durante su conferencia en la Fundación Stavros Niarchos. 
Aprovechó para halagar a la audiencia local diciendo que los acreedores europeos de Grecia, primordialmente alemanes, deberían ser “más generosos, compasivos e inteligentes con la deuda griega, porque la austeridad por sí misma no puede generar prosperidad”. 
Es la política contraria a la impuesta a Grecia por el Fondo Monetario Internacional. Antes incluso de aterrizar en Berlín, el portavoz oficial del gobierno alemán ha precisado: ”El Gobierno ha tomado nota de que Obama se ha referido al aligeramiento de la deuda griega, pero en el Eurogrupo se ha acordado un plan que estipula de forma clara qué medidas se aplicarán tanto a corto como a medio plazo”. 
Los mismos días de la visita de Obama, los ”hombres de negro” de la troika (FMI, Comisión Europea, Banco Central Europeo) negociaban en Atenas la segunda revisión del tercer rescate económico desde 2010, por un importe de 86.000 millones de euros a lo largo de tres años. Ampliará las durísimas privatizaciones y recortes que está encajando la población griega a cambio del rescate financiero y la permanencia en la Unión Europea. 
En mi libro de 2014 sobre la situación griega El mirall de l’Acròpolis escribí que el punto de origen de la civilización democrática se ha convertido en el banco de pruebas de sus más brutales recortes. El foco genético de nuestro sistema de valores malvive hoy como un anciano marginado y al mismo tiempo se muestra como uno de los lugares más experimentados para describir el curso del mundo y la necesidad imperiosa de democratizar la democracia. Que el presidente saliente Barack Obama lo certifique en la propia Atenas no ha dejado de ser un lúcido ejercicio retórico, aunque algo coreográfico y de francesilla. Un brindis al luminoso sol griego.

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