29 mar. 2017

Desnudar a Arístides Maillol en el nomenclátor para vestir a Johan Cruyff sería un error

A raíz del primer aniversario de la muerte de Johan Cruyff, la directiva del FC Barcelona acaba de anunciar que el nuevo miniestadio en construcción llevará su nombre y que pedirá al Ayuntamiento que cambie el nombre de la Avenida Arístides Maillol donde se encuentra situado por el de Avenida Johan Cruyff. Creo que la directiva del club se equivoca. Claro está que Cruyff es inmensamente más popular que Maillol y que este no guarda relación directa con el fútbol, pero perpetuar la memoria del extraordinario jugador y entrenador holandés del Barça no tiene por qué ir en detrimento del gran escultor nord-catalán de Banyuls,
consagrado en Francia como el sucesor de Rodin.
El artista mantuvo estrechas relaciones personales con Barcelona, poco correspondidas por los círculos sociales de la capital catalana. Es el único artista del mundo que tiene expuestas en permanencia veinte monumentales desnudos femeninos –la práctica totalidad de su obra escultórica— en los Jardines de las Tullerías de París, frente al Louvre.
La Avenida Arístides Maillol se llama así en el nomenclátor de calles de Barcelona desde 1979. Sustituyó al anterior nombre de Avenida de la División Azul, que regía desde 1966, cuando los alrededores del Camp Nou estaban menos urbanizados y construidos que ahora. 
El reconocido escultor rosellonés siempre mantuvo la vinculación con las tierras catalanas de este lado de la frontera, que para él formaban un mismo territorio cultural con la suya. El hermano mayor, Rafael Maillol, se radicó en Barcelona, donde regentaba un negocio de exportación de vinos a Francia, después de la escasez causada por la filoxera. La hermana menor, Elisa Maillol, vivía casada en Cervera (Lleida). 
El escritor gerundense Prudenci Bertrana escribió en el periódico La Pàtria de 12 de junio de 1914: "Maillol: un nombre que a pesar de ser conocido por algunos de nuestros artistas no despierta entre los catalanes la admiración que se merece. Y sin embargo se trata de un fortísimo escultor, de espíritu bien catalanesco. 'Yo considero a Catalunya como mi verdadera patria', ha dicho Maillol en una carta íntima, y si él no lo hubiese dicho, lo proclamaría su obra firme, sincera, ruda, despojada de toda pompa y tota ampulosidad inútil. Resulta tristísimo para nuestra condición de catalanes que no se vea alabado en la misma tierra que él ama". 
En febrero de 1935 Maillol viajó expresamente a Barcelona para asistir a la inauguración de la exposición de su amigo pintor Josep de Togores y se fotografió en la acreditada Sala Parés a su lado, así como con el escultor Josep Clarà y el crítico Josep M. Junoy. 
En el momento de su muerte, sobrevenida en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, Josep Pla escribió en el semanario Destino el 14 de octubre de 1944: "Si no hubiera sido por la guerra, si Maillol hubiera podido gozar libremente de los últimos años, habría fallecido rodeado de una magia más densa y prodigiosa que la que rodeó a Rodin”. 
En mi libro del 2012 Maillol, l’escultor carnal, uno de los capítulos se titula “Un desencuentro con Barcelona”. Lamentaría que aquel desencuentro en vida de Barcelona con el gran artista nord-catalán se viera rematado ahora por el Ayuntamiento en el nomenclátor.
Sergi Pàmies se preguntaba el lunes en el diario La Vanguardia: “Si la calle Arístides Maillol, sede oficial del club, pasará a llamarse Johan Cruyff, es lógico preguntarse si los herederos del rosellonés Maillol, hombre de intensa mirada (sobre todo cuando el paisaje era femenino o vinícola), están de acuerdo”.
Los herederos de Maillol son actualmente, en ausencia de descendencia familiar directa, los dos hijos de lsu última modelo y heredera Dina Vierny, Olivier y Bertrand Lorquin, que presiden el Museo Maillol de París y la administración de su obra.
Alrededor del estadio del FC Barcelona hay otras avenidas para dedicar con todo merecimiento a Johan Cruyff, sin desnudar a un santo para vestir a otro.

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