31 mar. 2017

El último personaje de Bertrana todavía oculto en la novela “Josafat”

El Año Bertrana acaba de reeditar por enésima vez, ahora con el texto correctamente revisado por el profesor Xavier Pla, la novela Josafat. No deja de ser un acto de justicia hacia la gran narración ambientada por Prudenci Bertrana en la catedral de Girona, pese a que los amores en recinto sagrado entre el campanero Josafat y la pelandusca Fineta fuesen tratados al publicarse en 1906 de inmorales, sacrílegos, bárbaros, de un sensualismo infecto y profanador. Desde entonces la vida y obra de Prudenci Bertrana han sido estudiados y reivindicados por todos lados. Aquello mucho menos recordado es que la novela no se publicó en Girona ni en Barcelona. La primera edición de aquel libro de forzoso impacto fue publicada en Palafrugell dentro de la colección Publicacions Emporium, ligada a la revista quincenal del mismo nombre, ambas fundadas y pagadas por el industrial corchero y mecenas palafrugellense Joan Vergés i Barris (foto Fons Ferrer, Arxiu Municipal de Palafrugell). También financió la revista modernista y editorial barcelonesa Joventut. Hoy es un nombre desdibujado, con un reconocimiento injustamente menguante. Sus
dos apellidos Vergés i Barris ya deberían de ser por sí solos un compendio de historia social gerundense.
El fundador de la primera gran empresa corchera palafrugellense Josep Barris Buxó (Darnius 1817-Palafrugell 1890) no tuvo descendencia masculina. Su hija y heredera Rosa Barris Delhom, casada con Josep Vergés Borrell, fusionó por matrimonio la próspera fábrica Barris con el otro pequeño imperio vecino de la empresa corchera Vergés de Palamós y Sant Feliu de Guíxols, creada por comerciantes procedentes de Agullana. 
El matrimonio residió en la casa de los Barris de Palafrugell y tuvo siete hijos: cuatro chicas y tres chicos. El mayor, Enric Vergés Barris, murió joven. Las cuatro hermanas no intervinieron en los negocios. De este modo el sexto y penúltimo hermano, Joan, se convirtió en heredero, seguido por Josep. 
Joan Vergés Barris, además de heredar la fortuna familiar y la dirección de la empresa, fue un reconocido poeta modernista y mecenas cultural, organizador de los juegos florales “evolucionados” que recibieron el nombre de Fiesta de la Belleza de Palafrugell, presididos por Joan Maragall en 1905.
Prudenci Bertrana se presentó al premio de prosa con Josafat. Quedó en segundo lugar. La obra fue publicada acto seguido por la editora de Vergés en Palafrugell, primero en fragmento en la revista Emporium y al año siguiente como libro con el mismo sello. 
No era habitual la doble condición de empresario y a la par poeta y editor literario, hasta el punto de que algunos le han querido atribuir el mal fin de la gran empresa corchera familiar. Se casó con Margarida Barris Barris, prima hermana procedente de la rama familiar instalada en la ciudad francesa de Epernay. Por eso su hijo Enric Vergés Barris, el último de la dinastía antes de la ruina de la familia, llevaba los dos mismos apellidos que el padre. 
La empresa Barris entró en severas dificultades económicas a partir de 1911. La familia se trasladó a vivir a la gran casa de veraneo de La Marineda, recién construida, con jardín sobre el mar, en el camino de ronda que discurre entre Calella de Palafrugell y Llafranc.
Josep Pla relata que Joan Vergés Barris reunió la mejor biblioteca privada del municipio (más adelante contribuyó a vaciarla). Uno de los primeros automóviles matriculados en Girona, con la placa GE-07, fue en 1907 el Hispano Suiza modelo Sedan de Joan Vergés Barris. 
El hermano menor, Josep Vergés Barris, se casó en 1904 con Pilar Matas Teixidó, hija de la sociedad corchera Matas Hermanos, de Palamós, que también acabó en suspensión de pagos. El matrimonio tuvo tres chicas y un chico, el futuro editor de Destino Josep Vergés Matas. 
La gran finca de La Marineda, donde el editor de Destino pasó una parte de la infancia, fue diseñada por su tío mecenas y editor Joan Vergés Barris. El propietario no alcanzó a estrenarla. Falleció prematuramente en Barcelona en 1914, a los 41 años. La casa se vendió en 1930 por el hijo Enric Vergés Barris al industrial metalúrgico barcelonés Santiago Martí y, sesenta años más tarde, a los empresarios de perfumería Puig, que la poseen actualmente. 
Dos años después de la muerte de Joan Vergés Barris, la empresa Barris Hermanos y Cía, en estado de liquidación, fue absorbida en 1916 y transformada en Trefinos SA por la competidora palafrugellense Manufacturas del Corcho, fundada por Joan Miquel Avellí, comprada a su vez en 1930 por la norteamericana Amstrong Cork Industries. 
Hoy es propiedad de la multinacional portuguesa Corticeira Amorim y del industrial corchero y editor de Josafat, Joan Vergés i Barris, no habla nadie.

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