9 may. 2017

Goteras en la flamante reconstrucción de la Zona Cero de Nueva York

Quince años después del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York que costó cerca de 3.000 vidas, la Zona Cero de la catástrofe se encuentra reconstruida. Dos años atrás abrió las puertas el nuevo rascacielos neoyorquino de 104 pisos que ocupa el lugar de las torres abatidas. No se montó ningún acto inaugural, no se cortó ninguna cinta. Los primeros 500 empleados estrenaron las oficinas. Quería simbolizar la capacidad de superación de la barbarie terrorista, el reto del retorno a la normalidad, una mirada al futuro. Hace un año atrás abrió en el subsuelo de la Zona Cero el nuevo hub o intercambiador de transporte público (once líneas de metro, trenes de cercanías y terminal del ferri) diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava con dos
enormes alas de acero en la superficie emergida del vestíbulo y la gigantesca plaza subterránea Oculus, revestida de mármol blanco, dotada de luz natural, con techo que se abre y se cierra.
Tan solo esta estación subterránea costó 4.000 millones de dólares (el doble del presupuesto inicial), posiblemente la más cara del mundo. Las voces que ya entonces se alzaron contra el derroche faraónico de dinero público se han escuchado de nuevo: el viernes de la pasada semana una repentina lluvia torrencial torrencial sobre Nueva York provocó la aparición de goteras en la flamante estación. 
La futura Torre 2 completará, al cumplirse el vigésimo aniversario del atentado, la reconstrucción total del complejo demolido. Al mismo tiempo, ninguno de los candentes problemas bélicos declarados en múltiples países del mundo musulmán ha encontrado desde entonces la menor solución, pese a que la profesionalización de las fuerzas armadas occidentales y la tecnología disminuyan el número de sus soldados sobre el terreno. El presidente Obama ni siquiera pudo cumplir la promesa electoral de cerrar el presidio “alegal” de Guantánamo.
Con la reconstrucción de la Zona Cero queda demostrada la capacidad de reacción del capital financiero y el sector inmobiliario norteamericano, así como la incapacidad del sector político para encontrar soluciones a las varias guerras en que se ha involucrado, con la correspondiente movilización de la industria armamentista en las tareas de destrucción y los demás actores económicos en las de reconstrucción, allí donde se reconstruye. La guerra en el Oriente Medio, que se encontró en el origen de la acción terrorista contra las Torres Gemelas, prosigue igual o peor.

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