25 jul. 2017

El Esculapio y la Venus de Empúries resulta que no lo son

La parte superior de la estatua en mármol del célebre Esculapio de Empúries fue descubierta el 25 de octubre de 1909 y la inferior el 6 de noviembre siguiente. Ambas se hallaban en el interior de la misma cisterna, amontonadas junto a otras piezas menores, probablemente a la espera de ser tiradas a un horno de cal durante la decadencia y despoblamiento de la ciudad greco-romana. La escultura tenía de 2,15 metros de altura. Es la única de estilo griego de tales dimensiones hallada en la Península Ibérica y en todo el Mediterráneo occidental, aunque esculpida durante la época siguiente de dominio romano. Se convirtió de inmediato en principal símbolo de la excavación iniciada en Empúries, la premonición de los tesoros que
podía reservar el yacimiento.
El hallazgo de una serpiente en piedra calcárea cerca de los anteriores fragmentos llevó a pensar que formaba parte de la estatua principal y a interpretarla como una representación del dios griego de la medicina Asclepio (Esculapio para los romanos), así como a fecharla en el siglo IV aC y deducir que presidía un templo de peregrinación de enfermos o Asklepeion, de los muchos referidos por la tradición antigua en el mundo colonizado por los griegos. 
La expectación suscitada por el descubrimiento de la estatua fue amplia y contribuyó a consolidar la excavación emprendida en Empúries, hasta convertirse en su anagrama. Una vez embalada para el traslado, la pieza fue transportada en tartana hasta la estación ferroviaria de Sant Jordi y depositada en el Museo de Arqueología de Barcelona, donde Raimon Casellas la atribuyó formalmente al dios Asclepio, en el Anuari de l'Institut d'Estudis Catalans del año 1910. 
Más adelante se sacaron dos moldes y se hicieron varias copias. Una se colocó en el punto de la Neápolis donde fue hallado el original (que se quedó en el Museo Arqueológico de Barcelona), otra se encuentra en las dependencias del Museo de Empúries y una tercera en la fachada del edificio barcelonés de los padres escolapios en la confluencia de la calle Balmes con Travessera de Gracia. 
En 1997 la agrupación local de La Escala del Partit dels Socialistes de Catalunya impulsó una campaña popular de recogida de firmas en el municipio para reclamar a la Generalitat el retorno de Asclepio. El portavoz y ex alcalde Rafael Bruguera declaró que no tenía sentido mantener la pieza original en un museo barcelonés que recibía 30.000 visitas al año, mientras que en Empúries tendría 300.000. 
El pleno del Ayuntamiento escalense, con mayoría de CiU, aprobó por unanimidad aquel mismo año solicitar el retorno de Asclepio, aunque el director del Museo de Arqueología de Catalunya manifestara que no lo veía como una prioridad. El Parlament de Catalunya votó en noviembre de 2004 a favor del retorno a Empúries de la estatua original, pero no precisó en qué plazo de tiempo debía ejecutarse aquella resolución. Tardo cuatro años más. 
En 2005 la nueva directora del Museo de Arqueología de Catalunya, Núria Rafel, hizo unas explosivas declaraciones al diario El Punt: "No es Esculapio y volverá a tener brazos". La duda sobre la atribución al dios griego Asclepio o romano Esculapio era admitida desde tiempo atrás entre los círculos académicos. 
Josep Pella i Forgas ya publicó el 19 de noviembre de 1909 en La Vanguardia un artículo en que opinaba que se trataba del dios Serapis y no de Asclepio. Joaquim Botet i Sisó se apuntó a la misma hipótesis en 1911. Pero el veterano historiador y político Pella i Forgas era una figura en declive dentro del movimiento cultural impulsado por la Lliga, tras haber sido expulsado del partido por manipulación de las actas electorales a su favor en las elecciones a diputados a Cortes de 1905 en el distrito de Barcelona. Joaquim Botet i Sisó, por su lado, representaba un ilustre erudito gerundense, alejado de los círculos de poder barceloneses que dirigían las excavaciones de Empúries. 
En cambio Raimon Casellas dirigía la "Página Artística" de La Veu de Catalunya, el diario del partido hegemónico, tribuna desde la que defendió su primera y discutida identificación de la estatua con Asclepio o Esculapio. 
La insistencia de Casellas ha durado hasta hoy, pese a que el profesor Antonio García Bellido se volvía a preguntar en 1948 en el libro Hispania Graeca: "¿Es verosímil suponer que Asklepios fuese venerado en Emporion, humilde colonia del último extremo de las tierras entonces conocidas, un siglo y cuarto antes que en Roma, donde el año 292 se alzó su primer templo sobre la isla del Tíber?". 
La profesora Isabel Rodà la identificó claramente con Serapis en el libro de 1989 Egipte i Grècia: fonaments de la cultura occidental. También Stephan F. Schroeder, del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, cuestionó la atribución a Asclepio o Esculapio en el trabajo presentado a la Reunió sobre Escultura Romana en Hispània, el año 1996 en Tarragona. 
El mismo arqueólogo aprovechó la ocasión para desmentir la atribución de otro símbolo protagonista de Empúries, la cabeza de Venus de 16 cm de alto hallada el 18 de noviembre de 1909 y fechada desde entonces por los arqueólogos como procedente del siglo IV aC, incluso atribuida por algunos a Praxíteles. 
Antonio García Bellido ya puso en cuestión en 1948 que la Venus de Empúries se tratara de una obra griega y la situó en la posterior época romana. El año 2000 Stephan F. Schroeder rizó el rizo demostrando que la identificación con una Venus se había basado tan solo en el peinado interpretado como femenino, aunque la iconografía griega conoce múltiples divinidades masculinas con peinados que a primera vista pueden parecer femeninos. En este caso la atribuyó a un Apolo romano del último cuarto del siglo II aC y se evaporó la identidad de la famosa Venus de Empúries.

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