15 mar. 2018

Tucídides definió la democracia y por eso se reedita

Un editor me comenta que acaba de encargar una nueva selección argumentada de fragmentos de La guerra del Peloponeso, de Tucídides. Es una decisión sabia y elemental, aplicada por editoriales de todos los países leídos. Se trata de un libro fundacional de la cultura occidental que cada época valora a su manera. Contiene fragmentos celebres, por ejemplo la oración por los soldados caídos de Atenas que el historiador Tucídides pone en boca del gobernante Pericles para pregonar el invento ateniense de la democracia: “Amamos la belleza sin ostentaciones. Amamos el saber sin abandonarnos a la comodidad. Nuestro sistema político se llama democracia porque no tiene por objetivo la administración de los intereses de unos pocos, sino de la mayoría”. La guerra del Peloponeso fue un conflicto entre Atenas y Esparta del 431 al 404 aC, posterior a la victoria de ambas ciudades coaligadas contra el invasor persa en la batalla de Salamina del 480 aC. Aquel acontecimiento marcó la
consolidación de Grecia, de Occidente frente a Oriente. Fue capitalizado por Atenas, la polis que acababa de inventar el régimen democrático y lo conmemoró con las construcciones monumentales de la Acrópolis. 
Algunos de los extractos editados modernamente de La guerra del Peloponeso han sido titulados Los discursos de la democracia. Por primera vez un historiador escribía una crónica argumentada de los hechos y una interpretación ideológica, no un relato mitológico. 
La atmósfera de sol radiante que rodea a la estatua de Tucídides en la foto adjunta no corresponde a Atenas. Se halla ante el edificio neoclásico del Parlamento austríaco, levantado en 1883 en el Ringstrasse de Viena... 
Tucídides plantea desde hace veinticinco siglos el carácter conciliable de cuestiones antagónicas en apariencia, dentro de la línea filosófica de la primera sofística. Dice que la igualdad es conciliable con el prestigio, la libertad con el acatamiento de la ley, el trabajo privado con la atención a la vida pública, el nivel material con el espiritual, el bienestar con los valores, la razón con la acción y el humanitarismo con el imperio ateniense. 
De vez en cuando deben releerse los clásicos. La traducción al catalán La guerra del Peloponeso, de Jaume Berenguer y Manuel Balasch, publicada en ocho volúmenes por la colección Bernat Metge entre 1953 y 1982, utilizó un idioma hoy difícilmente comprensible.

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