11 abr. 2018

A la sombra restaurada de la torre de la Amstrong, en Palafrugell

El consistorio de Palafrugell acaba de adjudicar por 168.000 € la restauración del revestimiento metálico de la torre de la Amstrong, cerrada desde septiembre por el deterioro sufrido. El depósito de agua de la antigua fábrica corchera, construido en el estilo de Eiffel en 1905, es el emblema de la villa. Se halla a pocos metros del campanario inacabado de la iglesia y compiten visiblemente en lo que los cursis denominan el sky line, la silueta aérea del municipio, como un reflejo histórico del laicismo propio del republicanismo federal imperante en las localidades corcheras. Mi primer domicilio palafrugellense se encontraba a la sombra de esta torre
metálica y no salí indemne.
Después de la edad de oro de los talleres manuales de taponeros y de la primera gran empresa Barris, el impulsor de la industrialización del corcho fue Joan Miquel Avellí, heredero de Màrio Miquel y por eso llamado Joanet de Can Màrio o también “el cacique Joanet Màrio”. Se asoció desde 1901 con dos empresarios alemanes para fundar la empresa bautizada Miquel, Vincke & Meyer, comprada en 1930 por la norteamericana Amstrong Cork Industries.
La gran torre metálica, situada en el patio central de la fábrica, era un depósito de 56.000 litros de agua. Respondía a la necesidad de presión en el proceso de fabricación, cuando aun no había agua corriente y el suministro procedía de pozos privados o públicos. Proyectada por el arquitecto barcelonés General Guitart Lostaló, la construcción fue confiada a la empresa también barcelonesa Torres Herrería y Construcciones SA, del arquitecto Joan Torres Guardiola, especializada en grandes estructuras de hierro. 
La edad de oro del corcho duró hasta la crisis de exportaciones causada por la Primera Guerra Mundial de 1914-18. Otros industriales catalanes, sobre todo del textil, se enriquecieron fabulosamente durante el conflicto gracias a las exportaciones facilitadas por el colapso bélico de los competidores europeos. 
Los del corcho, en cambio, vivieron la situación contraria. La elaboración de champán quedó paralizada. En el Empordà significó el cierre de muchas fábricas y talleres, reducciones de jornadas laborales y multiplicación de parados forzosos en condiciones de subsistencia precarias. 
El solar de la antigua fábrica tiene hoy usos muy diferentes, aunque la torre de la Amstrong --que los viejos aun conocemos por Can Màrio— sigue siendo el símbolo de Palafrugell. Ahora será restaurada de nuevo. A su lado, coronar el campanario inacabado ni se plantea.


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