1 ago. 2018

Declaración de amor comprensible por el aeropuerto de Basilea

Estos días he transitado por el aeropuerto de Basilea y he decidido que me gustaría instalar ahí el domicilio, empadronarme, vivir y morir en su recinto. Es el único del mundo que ha logrado pertenecer a tres Estados limítrofes a la vez (Suiza, Francia y Alemania) y sacar un cómodo beneficio. Soy hijo de un país de frontera con continuos problemas de Estado (por defecto o por exceso), es natural que el ingrávido equilibrio fronterizo alcanzado por el aeropuerto de Basilea me maraville. Oficialmente se llama de Basilea (Suiza), Mulhouse (Francia) y Friburgo (Alemania), sin separación entre las tres palabras. Se sitúa por tanto entre tres fenómenos
boscosos de la categoría de los Vosgos alsacianos franceses, la Selva Negra alemana y los Alpes suizos, tres concentracions de verdes que se aproximan mucho a la efusión lírica y abren la apetencia de voluptuosidad, de lo que nos imaginamos que debe ser el goce físico de la vida libre y pròdiga.
A la llegada se puede optar por salir a cualquiera de los tres países. Se edificó en territorio francés con capital suizo. Una carretera declarada extraterritorial lo enlaza con Basilea, que es el destino mayoritario.Si el usuario emprende esa dirección, cruzará al cabo de pocos minutos por encima del “Väterchen Rhein”, el “padre Rin”, el río más extenso de Europa occidental. Entonces experimentará la segunda sensación de impacto, el segundo desconcierto. Un de los meandros más majestuosos del gigante fluvial lo describe precisamente en el centro urbano de esta ciudad suiza. 
Años atrás me enamoré de forma monogámica del meandro del río Adige en la ciudad italiana de Verona, que me sigue pareciendo de belleza incomparable, sin discusión posible. Sin embargo el “padre Rin” es otra cosa y desafía a los sentimientos previos. Nace en los Alpes suizos, aunque solo es navegable a partir de Basilea, hasta el delta holandés. 
El Rin ha modelado con fuerza titánica el destino de esta y muchas otras ciudades de su curso. Hoy Basilea (tercera ciudad suiza, después de Zurich y Ginebra), es la sede central de poderosas industrias farmacéuticas, bancarias, culturales. La feria de arte moderno Art Basel se ha convertido en una multinacional que gestiona numerosas otras ferias franquiciadas de la especialidad. 
Erasmo de Rotterdam vivió los últimos veinte años y murió en Basilea. De esta ciudad era hijo el historiador del arte Jacob Burckhardt, autor del tratado La civilización del Renacimiento en Italia, la contribución más importante de Basilea a la cultura europea desde Erasmo. 
Entre todos los atractivos, me quedo con el aeropuerto. Mis orígenes me han llevado a experimentar con frecuencia, por ejemplo a lo largo del Pirineo, la sensación de hallarme con medio cuerpo en un Estado y el otro medio en el de al lado, sin encontrar comodidad en ninguno. El aeropuerto de Basilea triplica el escorzo con un confort desconocido. Al usuario le levantan la camisa igual que en todas partes (el botellín de agua vale 4€) y le tratan sin piedad de rebaño humano. Pero yo no quiero ser usuario, sino residente censado.

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