22 dic. 2018

Ayer presentamos “Històries de pescadors de la Costa Brava”

Ayer presentamps en el renovado Alfolí de la Sal de L’Escala Històries de pescadors de la Costa Brava, escrito por Lurdes Boix y Jaume Badias, recién publicado por Editorial Gavarres. Me hicieron intervenir como autor del prólogo y reconocí que el libro ofrece un retrato minucioso, perfilado y documentadísimo de los viejos pescadores. Sin embargo tengo la impresión que el sujeto retratado no para quieto y sale movido en la foto. Ambos autores tienen el mérito de arrancar nuestro pasado reciente del desconocimiento inminente, de la ignorancia pura y simple. Eso requiere muchas horas de labor y un criterio afilado a la hora de transcribir la crónica vivida de los personajes que han construido la
historia local, la más básica y generalmente la más menospreciada. Ahora ya damos por sabido que una de las primeras características de la pesca es su dureza, la dureza del mar y del mercado. También admitimos que la pesca no es la casa abandonada de los niños que fuimos, sino una casa en plena reforma.
Nunca hubo tanta variedad ni tanta disponibilidad cotidiana de pescado en el mercado, sin embargo la pesca local cae en picado. Catalunya y la Costa Brava representan un privilegio dentro del privilegio mediterráneo, gracias a lonjas de pescado muy activas, pero el relevo generacional a bordo representa un problema delicado. La flota de las comarcas gerundenses ha pasado de 403 embarcaciones a 282, un 30% menos durante los últimos diez años.
La única prevención que me ha despertado este libro es que mirar atrás no se convierta en torticolis, en bloqueo, en impedimento para mirar en todas direcciones y, sobre todo, mirar adelante. Los intentos de los pescadores de hoy para encontrar un futuro rentable son tan heroicos como los de aquellos que les han precedido, tal vez incluso más.

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