La telenovela cotidiana de la partitocracia, el día a día de la actividad de los partidos políticos, ha alcanzado un grado autoreferencial y de divorcio de la realidad colectiva que cualquier comentario informativo a este propósito contribuye a engrosar su bola de nieve, en vez de desentrañarla y orientar a los lectores. Esto último ya es
