El despliegue informativo y los atractivos gráficos explicativos a todo color que acompañan cada lanzamiento de un ingenio espacial se han repetido con la sonda Parker de la NASA, lanzada ayer para acercarse al Sol y estudiar las particularidades de nuestro astro central, igual que los anteriores casos en dirección a Marte, Júpiter o la Luna. La curiosidad sensacional que intentan despertar esos lanzamientos hacia la dimensión desconocida es inversamente proporcional a la que los mismos medios dedican a la cuestión atmosférica más cercana y preocupante de todas: los demostrados efectos nocivos para la salud
