Sin la existencia durante los últimos veinte siglos de una gran ciudad comercial e industrial como Barcelona, Catalunya tendría hoy el peso del Tirol del Sur, con todo el respeto hacia aquella bella y poco poblada provincia fronteriza italiana. El franquismo no podía digerir que Barcelona fuese mayor que Madrid y resolvió su ardor de estómago por decreto. Entre 1948 y 1954 anexionó al término municipal de Madrid trece municipios circundantes e impidió toda agregación similar en Barcelona, limitada administrativamente a su pequeño termino municipal (82 km2, por 605 km2 en Madrid). La Barcelona “gibarizada” con aquella maniobra suma hoy
