Años atrás, en Bélgica, me asombró el éxito que tenían en la vida cotidiana de mi alrededor las novelas policíacas en francés del comisario Saint-Antonio. Todo el mundo las leía, continuamente. Todo el mundo se reía durante la lectura. Me inicié y lo entendí. El lenguaje argótico del comisario era divertido e incluía un punto de irreverencia picante que entonces no resultaba tan habitual. El autor francés, Frederic Dard, publicó 175 títulos de la serie entre 1949 y su muerte el año 2000. Vendió 200 millones de ejemplares. Contemporáneos suyos de género como Agatha Christie y Georges Simenon, vendieron 1.000 millones y 550 millones,
