La multitud que se dirige cada día al CaixaForum barcelonés de Montjuïc se fija poco y visita menos una obra maestra situada justo enfrente, el reconstruido Pabellón Mies Van der Rohe. Si a pesar de todo lo hacen, prestan más atención a los innovadores volúmenes de la pequeña edificación que al revestimiento de sus paredes. Se podría escribir una novela sobre la operación de extraer de una cantera, trasladar e instalar estas losas de ónix de mármol (a la derecha de la foto), a raíz de la reconstrucción exacta llevada a cabo en 1986 del pabellón alemán diseñado
