Quienes a lo largo del año se acercan a la magnífica colegiata románica de Vilabertrán en las afueras de Figueres o asisten a alguno de los conciertos veraniegos de la Schubertíada desde hace 25 años, deben extraer una impresión de monumento histórico rehabilitado, abierto al público y dotado de actividad. Sus defensores opinan lo contrario. Lo pusieron de relieve con ocasión de la reciente presentación de la monografía Santa Maria de Vilabertran, la preservació del conjunt monumental, del historiador Josep M. Gironella, publicada por la Fundació Albert Tomàs i Bassols. El editor y mecenas Albert Tomàs se preguntó: “¿Cómo es posible que, entrados en el siglo XXI, haya tan cerca de Figueresun conjunto monumental tan
