La ciudad de Milán es una de las que suma más conexiones aéreas y más baratas. Cada vez que voy entro en la Pinacoteca de Brera con un solo objetivo. Los visitantes de museos suelen recorrerlos de forma maratoniana, yo prefiero ver una obra determinada. Me encamino directo a lo que me interesa, me concentro en una limitación asumida y me parece más gratificante que el generalismo. La bulimia y la novedad ya las pasé en su momento. En la milanesa Pinacoteca de Brera (segundo museo italiano por la riqueza de sus colecciones después de los Ufizzi de Florencia) mi elección es la Sala 24. Tan solo contiene tres cuadros, tres grandes obras maestras. La propia sala --las paredes—es la cuarta. La remodelación de este