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13 jun 2017

Hoy hablemos del amor, como pueden hacerlo los ciegos o los visionarios

Nadie sabe a ciencia cierta qué diantre es el amor, aunque todos intuimos que sin él la vida es de un gris asfáltico muy pronunciado. Cuando en la película El nombre de la rosa el joven novicio Adso de Melk le pregunta a su maestro franciscano y antiguo inquisidor fray Guillermo de Baskerville, encarnado por Sean Connery, si la vida no sería mucho más tranquila en caso de que Dios no hubiese inventado el amor, Baskerville le contesta: “Sí… quanto tranquilla, quanto noiosa!”. Claro está, nacemos necesitados. La vida es intercambio, diálogo, suma. Sin duda nadie puede dar todo lo que le falta a otro si este no sabe hallarlo en sí mismo. Pero una parte de lo que le falta, sí. La primera persona a quien es preciso complacer es a uno mismo,