4 sept. 2017

Grandes casas del mar de Begur cambian de manos, no sé si de alma (1)

La vista aérea de la foto adjunta no hace justicia del todo a uno de los rincones más bellos del país cuando se recorre a pie por el sinuoso camino de ronda que serpentea el acantilado y rodea la cazuela del mar de Begur. Pero la imagen me servirá para hablar de la Casa Rosa que se contempla en primer plano, una de las más agraciadas y cargadas de historia, que acaba de traspasarse a un nuevo propietario. Era una sencilla construcción de dos pisos utilizada por pescadores en verano, resguardada de tramontana. Pertenecía al begurense Francesc Font i Pi, quien en 1889 emigró a Puerto Rico y la puso en arrendamiento. En 1917 se
instaló bajo su techo, en condiciones precarias y solitarias, el pintor Francesc Gimeno para pintar frenéticamente sus marinas al óleo del mar de Begur, mucho más cotizadas hoy que en aquel momento. La estancia del pintor Gimeno dio pie a uno de los primeros artículos publicados por el joven Josep Pla, aparecido en septiembre de 1917 en el periódico Baix Empordà, con el título "Exposició de Gimeno a Bagur. La llum".
Dos décadas más tarde, Josep Pla alquiló en verano de 1939 esa misma casa para lamerse las heridas de la Guerra Civil y dedicarse a escribir con el mismo frenesí que pintaba Gimeno. Retrató aquellos días la soledad en páginas de antología, publicadas primero en un artículo “Fornells”, aparecido en el semanario Destino el 3 de marzo de 1940, y posteriormente en el libro El meu país de la Obra Completa. 
El aislamiento robinsoniano entre pescadores que describió era más literario que real. Fornells ya constituía entonces un foco de la jet set, un centro de veraneo de patricios que construyeron residencias de alto standing, como el político de la Lliga Joan Ventosa Calvell en el chalet de Ses Falugues, el empresario y diputado Bonaventura Sabater en el primitivo chalet Aiguablava o el médico oftalmólogo de fama internacional Hermenegildo Arruga en la casa roquera de Cap Rubí. 
Josep Pla cedió el arrendamiento en octubre de 1939 al empresario barcelonés Alberto Puig Palau, quien se convirtió en su mecenas de aquellos años. Los nuevos inquilinos encargaron una primera reforma al pintor y decorador Domènec Carles Rossich. Al comprar los hermanos Puig Palau en 1942 el Mas Juny del pintor Sert en la playa del Castell de Palamós, esta Casa Rosa fue alquilada por Manuel Giró Minguella, de la familia propietaria de la empresa barcelonesa de motos Ossa. 
En 1951 la compró Antonio Roqué Rivero, hijo y continuador de la empresa barcelonesa de transportes internacionales y agencia de aduanas Transportes Fernando Roqué. La ampliación de las terrazas porticadas a dos niveles, el color del estucado, el tejado tradicional, las balaustradas y el ajardinamiento fue obra de esta nueva familia propietaria. 
Tras la muerte de Antonio Roqué en 2015 y de su esposa Mercedes Par Balcells poco después, las tres hijas Isabel, Elena y Victoria (Toya) la pusieron a la venta. Ha sido adquirida por el hombre de negocios irlandés Michael R. Payne, residente en Mónaco, casado con una barcelonesa. Fue el primer director de màrqueting y derechos audiovisuales del Comitè Olímpico Internacional de 1983 a 2004, trabaja como consultor de eventos deportivos internacionales y ha publicado el libro Oro olímpico, con prólogo de Juan Antonio Samaranch (Editorial LID, Madrid 2007). 
En la foto adjunta se aprecia la pequeña casa anexa del embarcadero, sobre la roca que separa el Port de Ses Orats de la siguiente Platja des Sot, también llamada Sa Bassa Morta, donde se construyó el pequeño puerto náutico privado (el menor de Catalunya, con 61 amarres). 
En cambio no se aprecia lo suficiente a la izquierda de la foto la casa del pescador Martí Romaní, más conocido por Martinet Caló, hijo del Francesc Xicu Caló de las páginas de Josep Pla. Esta casa también dispone de embarcadero propio, siempre cubierto de redes y utensilios de pesca. 
Tanto el abuelo como el hijo y el nieto se llaman Martí Romaní y son conocidos los tres por Martinet Caló. Se ocupan de las boyas para fondeo de embarcaciones frente a la playa de Aiguablava y el puerto de Fornells durante el verano. La casa de los Martinet Caló, según como se mire, no tiene menos personalidad que la eminentísima Casa Rosa.

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