8 abr. 2012

Imágenes de Argentina: el choripán (4)

Durante mis travesías de la pampa argentina acostumbro a detener el coche en cualquier boliche de carretera que ostente el cartel de “Choripán”, el tradicional bocadillo de morcilla de carne a la brasa, mi querido “chori”. Comerlo requiere justo el tiempo de estirar las piernas, oler el perfume del aire y dar al paisaje un vistazo devocional. En una ocasión, mientras comía el tradicional bocata austral dando cuatro pasos desentumecidos alrededor del coche, una vaca se acercó y me recitó con un aire de confidencia: “Por caminos solitarios yo me puse a caminar, por fuera nada buscaba pero por dentro, quizá”. 
Tras pronunciar la última palabra, el bóvido dejó transcurrir unos instantes de recogimiento. Acto seguido me preguntó a bocajarro: “¿Sabés de dónde vienen esos versos?”. Ignoro el motivo por el que esta vez no vacilé en contestarle, como impelido por un resorte, tal vez por culpa de mi vieja inclinación a dejarme seducir por el canto de sirenas argentinas: “Sí, claro que lo sé. Son del tema 'El cielo está dentro de mi', de Atahualpa Yupanqui”. 
Terminé el choripán, dejando a la vaca con la palabra en la boca y pensando que probablemente no toparía con la impertinencia de ningún otro ejemplar locuaz a lo largo de mi trayecto. También aquí disminuye a marchas forzadas la presencia de vacas pastando en el mar de hierba. Han implantado la tecnología feed-lot, el engorde de ganado estabulado en corrales y alimentado con pienso de papilla de alta concentración energética. Ahora son terneros de piso, prisioneros de un recinto del que solo saldrán hacia el matadero. Su carne no es igual de sápida ni tierna, su sabor se ha convertido en un idealismo de gustos elementales y puros, en la pulpa de un recuerdo.

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