6 jul. 2012

Se cumplen veinte años de la muerte de Astor Piazzolla

La música de Astor Piazzolla es una de las mejores expresiones que Argentina ha dado al mundo y es bueno recordarlo cuando se cumplen veinte años de la muerte del maestro en Buenos Aires. El hecho de incorporar al tango elementos de la música clásica y del jazz, junto a su creatividad personal, supuso una renovación que Piazzolla defendió de forma rebelde y tenaz frente a la tradición anquilosada o las estridentes tendencias del mercado. Solo Astor Piazzolla logró asociar otra vez al tango con la irradiación mundial de la época gardeliana, nuevamente sobre postulados renovadores y precisamente a través del bandoneón, un instrumento que Gardel no incorporó. Según algunos la subversión de Piazzolla era innecesaria y le situó fuera del tango. Para otros fue una decisiva bocanada de aire fresco, el revulsivo que necesitaba el tango para librarse del anclaje en una época determinada. El calificativo de “piazzollero” se utilizó casi como un insulto, antes de que
la polémica remitiera ante la obra sedimentada por el maestro. La revolución de Piazzolla pareció la más importante en la historia del tango porque era la última de ese calibre, aunque generaciones anteriores habían reprochado exactamente lo mismo a Julio de Caro y otros renovadores. Astor Piazzolla culminó su salto cualitativo pese a la oposición de la mayoría de seguidores del tango, gracias a una monolítica fe personal en el valor de su obra, a contados aliados, a las giras en el extranjero y al temperamento combativo que faltó a otros innovadores menos proclives a la lucha épica por imponerse. El desafío de Piazzolla no radicaba tan solo en la partitura, también en su actitud pública en defensa de la renovación. Su producción de más de 400 títulos le ha convertido en uno de los compositores latinoamericanos más interpretados actualmente en todo el mundo.
Actuó por primera vez en Barcelona en 1975 en el teatro Tivoli con su quinteto, junto al saxofonista norteamericano de jazz Gerry Mulligan, con quien el año anterior grabó en Roma el disco “Summit”. Regresó en 1982 al teatro Victoria del Paralelo con su nuevo quinteto. Finalmente, en julio de 1985 viajó a Barcelona para actuar en el programa de TV3 “Àngel Casas Show”, y en esta última ocasión declaró: “Aquí se me ha aceptado muy bien y ya desde el primer momento se comprendió mi música” (El País, 3-7-1985). Su viuda y presidenta de la Fundación Astor Piazzolla, Laura Escalada, asistió en febrero de 2000 al estreno por la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) de la versión para fagot solista y orquesta de las “Cuatro estaciones porteñas”, realizada por eel compositor argentino Osias Wilenski residente en la capital catalana e interpretada por la fagot titular Silvia Coricelli, dirigida por Lawrence Foster. Laura Escalada manifestó en aquella ocasión: “Aquí en Barcelona, que siempre ha sido más avanzada, se le apreció mucho más que en Madrid” (La Vanguardia, 5-2-2000).

1 comentarios:

  1. Siendo yo más joven tuve la fortuna de asistir a un concierto suyo en Barcelona. En ese momento mi juventud no me permitió apreciar el talento de Piazzolla.
    Hoy debo recomponer mis recuerdos gracias a grabaciones...
    Un abrazo

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