7 ene. 2013

Se vende un castillo de papel de fumar por 23 millones de euros

El espectacular castillo de Aubiry, a la entrada de Ceret, se encuentra a la venta por 21 millones de euros en la empresa Sothebys Realty. En el mismo paquete va todo un capítulo de la historia nortecatalana y del arquitecto danés Viggo Dorph Petersen, que llenó el Rosellón de suntuosos palacios bavareses por encargo de las familias enriquecidas con la industrialización. El mismo arquitecto es el autor inconfundible de los vecinos castillos de Valmy en Argelés y de Ducup de Saint-Paul en Perpiñán, regalados de una sola tacada a cada uno de los tres hijos por el industrial del papel de fumar Bardou, probable francesización del apellido Verdú. El
bisabuelo Jacques Bardou provenía de Arieja, en los Pirineos centrales franceses. Llegó a Perpiñán en 1793 para trabajar de panadero. Su hijo Jean Bardou ejerció aun el mismo oficio, antes de hacer un buen casamiento y diversificarse como profesor de dibujo y fabricante artesanal de unos librillos de papel de liar plegado que le convertirían en millonario. Lo patentó en 1849 con sus iniciales JB, entre las que colocó un rombo que dio pie a ser conocido popularmente como marca JOB y a que el apellido de los propietarios pasase a escribirse en el registro civil Bardou-Job.
La innovadora presentación en Francia del papel de liar, hasta entonces importado de España, la aprendió de un artesano de La Seu d’Urgell, relacionado con la actividad tabaquera andorrana. El hijo mayor Pierre Bardou mecanizó la producción, multiplicó los beneficios y creó un imperio de papel de fumar –dicho sea sin metáfora--, gracias al cual encargó al arquitecto de moda los tres castillos citados para a cada uno de los hijos, quienes siguieron modernizando el negocio. 
El arquitecto de moda era el danés Viggo Dorph Petersen, instalado en París en 1880 y desembarcado en el Rosellón en 1883 para construir uno de los hoteles de lujo del balneario de Vernet-les-Bains, en el estilo modernista del momento. Se radicó en Perpiñán, de donde ya no se movió hasta su muerte, en 1937. Cuando en esta ciudad o en el conjunto del Rosellón destaca algún aparatoso palacete modernista, ya sea en el ensanche urbano o entre los viñedos de la comarca, suele ser una de sus numerosas obras. Llamarlas chateau es una costumbre aristocrática francesa, aunque nunca hayan sido lo que se entiende por un castillo. 
El de Aubiry, ahora en venta por 21 millones de euros, tiene 3.000 m2 bajo techo, 50.000 metros de terreno y una historia relativamente corta pero densa, desde su estreno el año 1900, pasando por las repercusiones del éxodo republicano de 1939 y acabando con el abandono de los últimos años. La dinastía Bardou o Verdú se ha diluido, pero Perpiñán sigue siendo una potencia mundial del papel de liar. El año 2000 la compañía norteamericana Republic Group compró la fábrica perpiñanesa heredera de aquel pequeño imperio, la amplió con el nombre de Republic Technologies France y la convirtió en la primera del mundo, con una producción de mil millones de librillos anuales

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