La noticia de la localización treinta y seis años después del nieto superviviente de la presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, entregado en adopción a escondidas por los militares que mataron a la madre tras parirlo en detención, ha tenido repercusión internacional no solo por tratarse de la presidenta del movimiento, sino como fruto de una larga y admirable lucha ciudadana de padres y abuelos de argentinos desaparecidos durante la dictadura a fin de reencontrarlos y, más aun, de sentar jurisprudencia en
