Estos días se celebra en múltiples escenarios de la ciudad la 16 edición de la Semana de la Poesía de Barcelona, naturalmente con un programa recortado y un presupuesto municipal limitado a 238.000 euros, una gotita de agua para una iniciativa de importante rendimiento ciudadano. También se ha reducido el formato de la 29 edición del Festival Internacional de Poesía que llena el Palau de la Música de público y voces internacionales como cierre de la Semana. No se ha podido convocar la feria de editores de poesía que los organizadores deseaban. Da igual, ni los recortes de la Semana llegan a dolerme del todo ante la magnífica continuidad de una iniciativa que saca por unos días la poesía viva y los poetas vivos a unas calles que tanto
