Este domingo se cumple el centenario del final de la Primera Guerra Mundial. Condujo en tan solo veinte años a la Segunda, con los mismos protagonistas y una carnicería aumentada: 30 millones de muertos en una, 50 millones en la otra. Las conmemoraciones oficiales de reconciliación ocultan estos días la realidad con esfuerzo. Los estrategas militares pensaban en 1914 que se trataría de un conflicto de pocos meses, pero las innovaciones técnicas transformaron el “modo de producción” de la guerra en una matanza sin precedentes: artillería pesada, carros de combate, bombardeos aéreos de objetivos civiles, armas químicas... Tan solo en la batalla de Verdún de 1916 cayeron 300.000 soldados muertos, en la del río Somme el mismo año más de 400.000. La mitad de las
