Ayer entré en una de las viñas más bellas y hospitalarias del Mediterráneo, situada en la vertiente del macizo del Montgrí que pertenece al municipio de Ullà. La pequeña finca se llama Vinyes de Mahalta en honor a la “Cançó a Mahalta” del poeta Màrius Torres. El vino que produce lleva el nombre griego de Apoikia. Lo probé en compañía de sus propietarios, Manel Núñez y Agnès Valentí, y del amigo Miquel Bofill. Descorchar una botella de vino en medio de la viña que lo ha engendrado y al lado de sus autores es un lujo auténtico. De entrada, Manel y Agnès me notificaron que esta viña nació como un “proyecto sentimental”. Me llevaron a recordar, caminando entre las hileras de cepas a última hora de la tarde calurosa, que no es lo