La nueva llegada masiva de pateras africanas estos días a las costas andaluzas y los dramáticos saltos del nuevo “Muro de Berlín” entre dos mundos que es hoy la valla con cuchillas de Ceuta y Melilla no tienen nada de nuevo. Se producen cada verano, con la complicidad por pasiva de los países emisores de esta emigración sin papeles. Las imágenes de la televisión lo quieren presentar como una cuestión primordialmente humanitaria, cuando en realidad se trata de una
