El país está sembrado de altivos castillos medievales que tienen un problema: además de restaurarlos es preciso mantenerlos, y la actual nobleza de los poderosos prefiere invertir en otras cosas, dentro de la misteriosa divinidad del dinero. Hay uno en el “cuadrado de oro” del Baix Empordà, en Foixà, que Josep Pla calificaba en “delicia recóndita, pura maravilla”. El arquitecto interiorista barcelonés Antoni Bonamusa Homs y su esposa Núria Mir Teixidor compraron el castillo de Foixà en 1979. Llevaba décadas cerrado y era una ruina expoliada (los sepulcros gòticos de
